Uno de los nuestros

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2018/04/19/uno-de-los-nuestros/0003_201804G19P13991.htm

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

Pocos países tan pequeños han dado figuras de tanto alcance mundial. Castro, sin ir más lejos, es un apellido con resonancia internacional tanto en la política como en la literatura, que nos vincula además a la cultura ancestral de esta periferia del Occidente europeo. La gran Rosalía, cuando publicó Follas Novasen la imprenta de Alejandro Chao, vigués influyente en la sociedad cubana de la segunda mitad del XIX, se lamentaba de que la mayoría de nuestros paisanos fueran relegados a los trabajos más penosos que comparó con una nueva esclavitud. Otros, en cambio, como Ángel Castro Argiz, hicieron fortuna en ingenios azucareros o plantaciones de tabaco. Cuando su hijo Fidel conoció la casa petrucial de Láncara de la mano de su amigo y paisano, Manuel Fraga, murmuró, contrito, que entendía que su padre huyera de aquella Galicia rural en busca de un futuro mejor.

Unos años antes, pero desde el Castropol que está según se cruza el límite con la raya asturiana, lo había hecho el joven Ramón Díaz Canel, dispuesto a hacer las Américas. Lo consiguió con una fábrica de muebles y fue el primero de una saga que ha dado periodistas, alcaldes y hasta un ministro de Educación que será desde hoy el presidente, heredero del legado de los Castro Ruz. De nombre Miguel, este ingeniero nacido casi al mismo tiempo que triunfaba el Movimiento revolucionario 26 de julio, llamó la atención de los medios cuando recibió a Obama siendo ya vicepresidente, porque sonaba como sucesor, y -según las malas lenguas- también por su atractivo personal. No tiene currículo militar y con el suyo, su apellido se incorpora a la lista de revolucionarios que forman parte de nuestra tribu, como el líder comunista Carlos Rafael Rodríguez, ideólogo de la reforma agraria, o uno de los fundadores del partido comunista de Cuba, José Rego, o el héroe del Moncada, Julio Trigo…

La Asamblea Nacional de hoy, 19 de abril del 2018, volverá a elegir presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros a uno de los nuestros. Con él van ya tres liderando al régimen cubano desde 1959, manteniéndose además el segundo Castro al frente del partido hasta el 2021 cuando lo dejará, hecho un rapaz de 90 años.

Y si tiene usted la posibilidad de darse una vuelta por la Perla de las Antillas, aproveche ahora para probar la rica langosta con mantequilla o la parrillada de lechón que preparan en el Restaurante Castropol, en sus orígenes sociedad de atención para los emigrantes fundada por los antepasados del próximo presidente cubano. Además de conocer uno de los restaurantes con más solera de La Habana (recomendado por Lonely Planet) sabrá lo que se siente mirando al océano desde el Malecón sobre el que abre sus balcones. Ya sabe, ese lugar desde el que los cubanos vislumbran otros mundos mientras sueñan con que desde el nuestro no los dejemos caer en el olvido.

Anuncios

A terceira República

https://luzes.gal/2018/04/10/a-iii-republica/

http://www.Luzes.gal. Opinión. Quinto Elemento

Apenas dúas semanas marcan os fitos do comezo e o remate da segunda república. O 1º de abril, cando «o exército vermello» fora cautivo e desarmado, e o 14, cando se proclamou a nova forma de Estado que quitaba a España, de facto, do ancièn regime. As guerras de independencia das colonias do imperio hispánico procuraran o mesmo: deixar atrás a monarquía absolutista e conseguir a súa propia autonomía, pero foi máis difícil que o espírito liberal da constitución de 1812 callase en territorio peninsular que en ultramar, e que o federalismo da primeira república se consolidase logo da restauración borbónica de 1874.

Xa ninguén celebra o primeiro de abril… ou case ninguén. Pero o 14 segue a ter un efecto placebo para boa parte da esquerda que mantén a bandeira tricolor coma símbolo que volvería levarnos a un novo tempo que, en realidade, sería retrotraernos a un tempo xa pasado. Cada etapa histórica precisa das súas propias fórmulas e unha futura terceira república española non precisa volver a vista atrás para vindicarse.

proçés catalán veu esborranchar a idea dunha posible república confederal como a que estaba a configurarse logo das aprobacións dos estatutos catalán, vasco e galego. Devolveunos a o tempo das guerras das colonias para se liberaren dunha metrópole opresora que xa non era a do século XIX. O acontecido no tramo final do século XX foi un bo exemplo de avance e consolidación democráticos malia restaurar a monarquía, contrarrestada pola condición fundamental do parlamentarismo baseado na vontade do pobo soberano. Tamén é certo que a maioría das forzas políticas do pos franquismo optaron polo que consideraban un mal menor para dar paso a unha transición tipo «aquí pasou o que pasou», coma se un golpe militar, unha guerra civil e unha ditadura posterior fosen só capítulos para un libro de Historia.

Quen pode saber como serían as cousas se a proposta do partido socialista de 1978 fose aprobada polo resto dos constituíntes e fósemos desde aquela unha democracia republicana, ou en mellor expresión, unha República democrática e federal. O 11 de maio daquel ano, o deputado Gómez Llorente defendeu un voto particular contrario á monarquía porque «ningunha xeración pode comprometer a vontade das xeracións sucesivas e mesmo debe facilitar a súa libre determinación», emendando o parágrafo terceiro do artigo 1º do anteproxecto constitucional para promulgar «a República como forma de goberno». Foi unha posición lexítima e pertinente en consonancia coa lóxica histórica. Pero lexítima foi tamén a votación maioritaria que o rexeitou daquela.

Porén, o tempo non pasa en van e non é tolerable que hoxe en día a mera enunciación da palabra república provoque iracundos ataques de quen se consideran os únicos lexitimados para defender as esencias da convivencia pacífica e democrática.

Polo si ou polo non, e porque creo que este ano imos ver moitas bandeiras con franxas vermellas, amarelas e moradas en balcóns e lapelas, deberíamos ir normalizando e traer ao debate político a lexítima aspiración de camiñarmos cara a unha confederación republicana sen sermos acusados de atentar contra a paz e a orde.

Eu, pola miña parte, así o fago.

MUNDIARIO INAUGURA EDICIÓN PARA GALICIA: La mafia gallega del narcotráfico trabaja para los contrabandistas de heroína

MUNDIARIO ABRE EDICIÓN PARA GALICIA

https://www.mundiario.com/articulo/eurorregion/mafia-gallega-narcotrafico-contrabandistas-heroina-afganistan-portugal-supone-95-consumo-galicia/20180401233409118040.html

 

FIRMA

María Xosé Porteiro

María Xosé Porteiro

Escritora, periodista y política. Columnista de MUNDIARIO.
“La traen desde Afganistán hasta Portugal y supone el 95% del consumo en Galicia. Lo que destrozó a varias generaciones de jóvenes fue precisamente la heroína, convertida en billete sin retorno para el club de viajeros desesperados, con circuitos y clanes propios.”

Decir que el tráfico de drogas es un grave problema resulta redundante, pero necesario y más cuando hoy viene de la mano de una violencia sin límites porque además de atentar contra la salud y la vida, pone en peligro la seguridad nacional. Con el impacto de “Fariña”, la novela televisada que está acaparando audiencias, el narcotráfico se ha puesto de moda otra vez aunque nunca dejó de realizarse. En ella se habla del tabaco “rubio de batea”, de hachís y de cocaína, pero lo que verdaderamente destrozó a varias generaciones de jóvenes desairados, fue la secuela farmacológica de la morfina convertida en billete sin retorno para el club de viajeros desesperados: la heroína, que se movió por circuitos y clanes propios y vuelve con fuerza. Más del 95% de la heroína incautada en España —y en Galicia— procede de Afganistán y llega a través de Turquía.

Galicia es ahora final de la ruta que fijaron los nuevos y brutales traficantes albano-kosovares. Va de Oriente a Occidente y nos convierte en paso necesario hacia el sur lusitano, pero antes fuimos el comienzo de otros caminos que se abrían desde el mar y por carretera hacia el interior de la península y del continente. Una mirada geo estratégica lo percibe fácilmente: somos el territorio más excéntrico de Eurasia, con Vladivostok en el estremo opuesto. O se entra o se sale, y sólo nosotros, indígenas y propietarios, establecemos aquí nuestra base más o menos permanente desde la que llevamos siglos moviéndonos por todo el planeta.

El cártel gallego de la droga se ha reconvertido y modernizado

La estructura que nació en los primeros años 80 produjo la profesionalización de expertos con reconocimiento internacional, equiparable a colombianos y marroquíes, con la garantía de eficacia que demandan los nuevos señores de la droga que llega del Este. Hay un repunte del consumo que se vio primero en Estados Unidos, donde las muertes por esta causa se han cuadruplicado en los últimos cinco años. Trump anuncia pena de muerte para el tráfico que ocupa a la segunda gran mafia criminal en el mundo, tras las armas y la esclavitud sexual.

El Afaganistán libre de Cascos Azules se ha convertido en la primera productora de la sustancia básica para la heroína, el opio. La droga es abundante, el precio ha bajado y la demanda aumenta. Más del 95% de la heroína incautada en España y Galicia procede de Afganistán y llega a través de Turquía. El negocio cuenta con diferentes versiones de los productos, varias rutas alternativas y suficientes puntos de acceso o escape como para despistar a las fuerzas del orden. En Pontevedra se han realizado las mayores incautauciones de este estupefaciente y se han desmontado varios laboratorios para su procesamiento.

Los mercaderes expertos que en los 80 traían la cocaína per loca maritima desde América Central y del Sur, siguen en contacto con los herederos de los héroes televisivos que todavía controlan las rutas de distribución y transporte que ahora precisan los capos búlgaros y albaneses para realizar una actividad más difícil de detectar hoy, más rentable económicamente y con más apoyos de los cárteles que la dominan. “Nuestros” narcos están al día con sus penas cumplidas, mucha experiencia y la agenda actualizada con las nuevas malas compañías hechas en prisión. El negocio es goloso: por un gramo se pagan hasta 30 euros y por un kilo, ya mezclado, entre 50.000 y 100.000 euros. Las muertes por sobredosis aumentan al tiempo que lo hace el consumo.

Resulta escandaloso que este asunto no sea un elemento central del debate público

Además del repunte de la heroína, el contrabando de cocaína nunca cesó y sigue dando figuras notables para la historia del tráfico de estupefacientes. Esta semana santa, la gallega Tania Varela, fue detenida en Cataluña por delitos contra la salud pública, blanqueo de capitales y presunta autoría de tráfico de cocaína. Fue condenada a siete años de prisión en 2014. Desde entonces era fugitiva y tras su detención tendrá que pagar multas solidarias de 318 millones de euros.

El pasado nunca se fue y el presente nos trae su recuerdo con figuras como la de la joven abogada vinculada con los mismos clanes de nombre sonoro que protagonizan la serie Fariña. Ella es una de nuestras más recientes “heroínas” aunque los delitos por los que ahora cumple condena tienen que ver con el polvo blanco que se parece a la materia prima con que en esta tierra solemos hacer filloas.

Resulta escandaloso que este asunto no sea un elemento central del debate público y que apenas se encuentre en la agenda política de nuestro país, que tiene un papel importante en la comercialización y consumo de sustancias prohibidas y letales. @mundiario

Inaugurada la campaña electoral

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2018/04/09/inaugurada-campana-electoral/0003_201804G9P12994.htm

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia.

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

No hay manera de encajar el apoyo de Ciudadanos a la presidenta madrileña en su presunto caso de corrupción porque evidencia que la «nueva política» se parece demasiado a la vieja cuando sus representantes no tienen problema en incumplir, a conveniencia, las promesas electorales. El partido naranja sacaba pecho de su capacidad para condicionar acuerdos, poniendo la integridad y la limpieza como fronteras para apoyar o permitir gobiernos de otros colores. Ahora están dispuestos a aguantar el tirón a costa de dar un espectáculo poco edificante en uno de sus posibles graneros de votos en las próximas elecciones: la comunidad autónoma de Madrid, nave capitana del PP junto con Galicia, cuyos dirigentes sonaron más de una vez como posibles sustitutos del gastado liderazgo de Mariano Rajoy.

No ha sido suficiente con que la presidenta que hacía gala de una intachable hoja de servicios se hubiera convertido en frecuente motivo de chanza entre la ciudadanía por el posible trato de favor recibido de una universidad. Ni que sus argumentos rocen la estulticia. Ni que con ello se ponga en cuestión el funcionamiento de instituciones de primer orden en el entramado público, como son las universitarias, donde las competencias autonómicas son amplias y decisivas. Ni que todo lo ocurrido merezca una investigación interna y externa en la que las cabezas rodarán sí o sí…

El escándalo Cifuentes no ha merecido la censura de los representantes de Albert Rivera, cuyo discurso feroz en Cataluña contra la corrupción y sus soflamas de renovación y capacidad le sirvieron, con el añadido de una eficaz Arrimadas al frente, para lograr una inédita situación parlamentaria. Sin embargo, se torna complaciente cuando se trata de apuntalar al PP español y madrileño.

Al menos, la moción de censura presentada por el PSOE, con el apoyo de Podemos, ha servido para que los jirones de careta que aún quedaban en el rostro de Rivera cayeran al suelo y dejaran al aire la verdadera intencionalidad del comodín de la derecha. Y ha servido también para ver, oh, cielos, a la oposición de izquierdas uniendo sus manos como alternativa que podría alentar a su desilusionada masa de votantes. En esta área del terreno de juego, sus seguidores han podido soñar por unas horas, con un escenario de acuerdo entre dos fuerzas políticas que parecían más empeñadas en la confrontación que en la alianza. Y, tal vez, pueda salirles gratis pues, incluso no teniendo el apoyo de algún verso suelto en forma de voto procedente de Ciudadanos, habrán dado un paso al frente y tomado posiciones sin desgastarse por ello en el ejercicio del poder.

De llegar a gobernar juntos en año preelectoral correrían un alto riesgo si las cosas no funcionan bien, y es un plazo demasiado corto para que una gestión eficaz pueda rentabilizarse. Y ha servido también esta moción para dejar inaugurada la carrera electoral de las próximas autonómicas.

 

 

Las mujeres autistas quieren comunicarse contigo

https://tribunafeminista.elplural.com/2018/04/las-mujeres-autistas-quieren-comunicarse-contigo/

Política, escritora y periodista.

Cada 2 de abril se celebra una jornada mundial dedicada a la concienciación del autismo, este año bajo el lema Romper juntos barreras por el autismo. Hagamos una sociedad accesible. Es un objetivo justo pero aún lejano porque los prejuicios sobre esta condición, que no enfermedad, son frecuentes hasta el punto de que su mero enunciado evoca el estigma de lo asocial, incompatible con el paradigma de la “normalidad” que la psiquiatría y la psicología mantienen vigente.

Cifras oficiales estiman que una de cada cien personas en el mundo padece algún trastorno del espectro autista (TEA) y cada vez son más numerosos los diagnósticos, no porque haya más casos si no porque se detectan mejor. Hasta ese momento, muchos niños y mayores, significativamente más en el sexo femenino, deben superar una larga carrera de obstáculos ya que sus manifestaciones son muy diversas y no hay un reconocimiento generalizado en la sociedad de quienes pueden serlo realmente, y quienes no. El síndrome de Asperger es especialmente difícil de confirmar pues puede darse en personas con grandes capacidades intelectivas, capaces de disimular sus diferencias sensoriales o comunicativas.

Para las mujeres asperger el diagnóstico se hace casi imposible, incomprendidas por quienes no creen que pudieran superar las dificultades de adaptación a las convenciones sociales que las hacen diferentes. Pueden, o no, ser madres, profesionales, mujeres corrientes con capacidades y aspiraciones como tantas otras y con las mismas dificultades que el género conlleva por el machismo predominante, pero con el añadido de sus diversidades funcionales. Recientemente un grupo de mujeres asperger se han constituido como Comité para la defensa de las mujeres y niñas autistas (Cepama) conscientes de que desde el auténtico conocimiento que tienen de su realidad pueden moverse mejor para llamar la atención de la sociedad y dotar de herramientas útiles a quienes se saben autista y a quienes estén en su entorno. Previamente lograron que el Congreso de los Diputados aprobara una Proposición No de Ley para estudiar a fondo su realidad y producir los cambios legislativos y de gobierno necesarios para que se sientan ciudadanas visibilizadas, respetadas, e incluídas en lo colectivo y en lo privado, auto representadas sin tutelas de organizaciones que a veces se ocupan más de las dificultades de adaptación para quienes están en su entorno que de ellas mismas

Más vale que se haga visible la doble discriminación que supone ser mujer y autista en nuestra sociedad y es, en primer lugar, una obligación ética y sorora de nosotras, feministas. Sólo por una de ellas valdría la pena luchar pero tenemos un millón de razones para hacerlo, tantas como mujeres autistas habría en España donde pueden llegar a ser el 5% de toda la población: 930.000.
Si queréis movilizaros por su causa, contactad con CEPAMA entrando aquí
Si queréis saber cómo se sienten y se vindican por si mismas, podéis escucharlas en este link

Y ya me contaréis…

Sobre a “Diagnose da cultura galega. Mulleres e cultura” (marzo de 2018)

O teito é de pedra

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2018/04/02/span-langgl-teito-e-pedraspan/0003_201804G2P12996.htm

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

Dúas grandes veñen de recibir os premios María Casares: Rosa Alvárez e Mabel Rivera, que representan a primeira xeración de actrices do teatro galego contemporáneo. Nos últimos Premios da Cultura Galega, dos sete apartados que os constitúen, cinco premiadas foron mulleres: Xoana Torres, Berta Álvarez Cáccamo, Mabel Rivera, Uxía Senlle e Cristina Pato, dato rechamante se se comparara co de cinco anos atrás, cando non houbo ningunha.Na última década agromaron moitos nomes femininos na literatura galega, algúns recoñecidos con premios como o Nacional de Literatura Infantil, de Ledicia Costas, ou María Reimóndez, cunha importante proxección, ou a inxente produción de Inma López Silva, ou a anovación e a frescura do dúo poético musical Aldaolado, por citar só algúns nomes dunha listaxe que non fai senón medrar. No mundo do traballo a porcentaxe de mulleres profesionais da cultura ou do espectáculo chega, por vez primeira, a superar o 4 % (aínda o 1,5 % menos ca os homes). Na Administración do ámbito cultural, as mulleres son maioría entre o persoal técnico e administrativo e tamén entre os cargos directivos e intermedios, e a área de cultura dos concellos galegos é responsabilidade dunha muller case no 50 % dos casos.

Pero nas asociacións profesionais son maioría os homes: actores, músicos, artistas plásticos e escritores. Entre os colexios profesionais e sindicatos elas só son maioría no de xornalistas. Nas artes plásticas están practicamente desaparecidas, por máis de sabermos do moito talento que loita por facerse ver e chegar a ser un medio de vida. Nas empresas culturais, a maioría dos cargos directivos están ocupados por homes. Nos medios de comunicación a presenza feminina tamén é menor como directivas e descende canto maior é a responsabilidade desempeñada. En dous sectores fundamentais como o audiovisual e a edición, o número de mulleres con altas responsabilidades segue a ser inferior. Son tamén menos os libros publicados e as películas dirixidas por mulleres. E no ámbito das orquestras sinfónicas, a presenza dos homes é maioritaria e o acceso á dirección, practicamente nulo.

O teito neste sector si que se ve e xa non serve a metáfora do cristal: este é un teito de pedra que non permite ignorar a anomalía destas diferenzas, e máis co paradoxo de que son maioría nas aulas, as que máis len, as que máis visitan museos e van as exposicións, as que utilizan máis as bibliotecas, e, ademais, están por riba da media española. Esta realidade, non por evidente menos ignorada, queda confirmada polo Consello da Cultura Galega que vén de poñer as lentes violeda ao incorporar a variable xénero na súa recente Diagnose da Cultura galega, datos para unha estratexia cultural no século XXI. O resultado non precisa de adxectivos para constituírse en denuncia. Non hai escusa.

La visibilidad como herramienta de prevención de personas TEA (Trastornos del Espectro Autista) en entornos escolares y laborales.

Conferencia que impartí  en la Jornada sobre mejores prácticas en la inclusión de mujeres TEA, celebrada el 1º de abril de 2014 en Caixafórum (Madrid), organizada por Sinteno (www.sinteno.es), por invitación de su presidenta y creadora, Carmen Molina.

INTRODUCCIÓN

Carmen Molina, el alma mater de este evento y la creadora de Sinteno, tiene una gran fe en mi capacidad para trabajar en la comunicación, algo que le agradezco sobremanera, pero como buena Aspie, a veces confunde lo que ella ve con lo que otros creen o ven y que no siempre coincide. Digo ésto porque, aún siendo cierto que la comunicación pública es mi mundo, debo reconocer que el encargo realizado para hablar ante este auditorio ha sido para mí uno de los retos más difíciles a los que me he tenido que enfrentar. No pido comprensión ni una menor exigencia por ello, simplemente, me sirve también como explicación de la complejidad de vincular al Autismo con la comunicación, no sólo interpersonal, sino ante el público en general a fin de suscitar su interés.

Pero al igual que Carmen, yo tengo también una fe infinita en su capacidad para hacer milagros. Hemos trabajado juntas durante casi tres años y la he visto hacer cosas que parecían imposibles a priori. Esa fue una de las razones por las que comprendí que estaba ante una persona diferente y que motivó una enorme curiosidad en la periodista que mueve mi alma y mi razonamiento. Descubrí el Síndrome de Asperger en la medida que fui descubriendo a Carmen. Pero eso podremos hablarlo mientras tomemos un café o en algún otro momento, aunque ambas lo hemos contado en el blog de Sinteno, De Naranja y Rojo, en publicaciones aparecidas a principios de este año. 

Anteriormente había coincidido con el autismo por mi amistad con el psiquiatra Cipriano Jiménez Casas impulsor de una gran labor en favor de las personas TEA. Fue el promotor, en 1976, de la creación en Vigo, en donde vivo hace años la mayor parte del tiempo, del Centro de educación especial Menela (http://www.atlantico.net/articulo/vigo/colegio-menela-da-clase-curso-32-alumnos-autismo/20130508085949005535.html) que en 1989 se convirtió en Fundación Menela. Cipriano Jiménezs Casas y Carmen Molina se conocieron personalmente el verano pasado y a partir de ese momento, Sinteno y la Fundación Menela han establecido una estrecha relación, de la que me congratulo (http://www.galiciadigital.com/nota.8206.php). Pero además, la Fundación Menela ha creado el Centro de Día y Residencia para Adultos Castro Navás (1993), así como la Empresa Castro Navás S.L. para la promoción laboral de personas con TEA (1998), y la inauguración de otro edificio CAMI (2004), con la constitución de la Fundación Tutelar “Camiño do Miño” (2007) y la construción del Centro Residencial para persoas mayores con autismo y dependencia, que problemas de falta de presupuesto está pendiente de abrir sus puertas para que las personas con autismo con más edad y dependientes tengan un espacio donde puedan ser atendidos. Como puede verse, el proyecto contempla la atención desde los 3 años hasta el final de la vida de las personas TEA que puedan necesitar atención especializada y que parece consumar el sueño de las familias con hijas o hijos TEA.

Otra aproximación natural fue a través del cine, como casi todas las personas de mi generación, con la película Rainman que protagonizaron Dustin Hoffman y Tom Cruise, que nos impactó a todos quienes la vimos. A partir de entonces, la figura del autista ha sido recreada muchas veces en las producciones audiovisuales, tanto en cine como en las series televisivas. De hecho ahora mismo están de moda los personajes con rasgos propios del síndrome de Asperger, como la antropóloga forense de la serie Bones, o poco antes el Dr. House, de la serie del mismo nombre, por citar sólo algunos de los más populares. También se ha puesto de moda “salir del armario”, sobre todo –insisto- en el caso de personas con este Síndrome, y hemos podido saber que Spielberg, Michael Jackson o Keanuu Rives, son personajes populares que han reconocido este hecho, y los investigadores nos retrotraen nada menos que a Einstein como un caso característico.

Esto no deja ser anecdótico, pero es interesante que se divulgue, aún con todas las deficiencias informativas que solemos encontrar en el tratamiento de los personajes. La pena es que no suele explicarse el por qué de estos comportamientos “raros” aunque “brillantes” que caracterizan al estereotipo que se está extendiendo del Síndrome de Asperger, y además esa sobre exposición tan positiva, oculta una realidad mucho más compleja y difícil para la gran mayoría de personas que lo viven cada día.

En el manifiesto para 2014 del Día Mundial de la concienciación del Autismo que la ONU conmemora cada 2 de abril, se nos recuerda que una de cada ciento cincuenta personas en el mundo pueden tener algún trastorno del espectro autista, pero no es una estadística científica aunque sí indicativa. En el caso español no tenemos tampoco una cuantificación oficial, aunque seguramente podríamos aplicarnos el dato que aporta la ONU. Es una ratio importante, pero no lo suficientemente espectacular, como para estar todos los días, o más a menudo, en la agenda informativa y mucho menos en las agendas políticas.

Lo cierto es que la opinión pública y la opinión publicada suelen estar de espaldas a esta problemática, muchas veces por falta de información y muchas otras por falta de sensibilización. En todos estos casos, el hecho común es la falta de comprensión de una circunstancia vital que no puede ser considerada como una enfermedad, pero que requiere de atención especializada y de un esfuerzo común para conseguir una socialización aceptable, que dote de calidad de vida y realización personal, a un número considerable de personas en nuestro país.

Me atrevo a dar mi propia versión del por qué de este desapego o desinterés sobre el asunto, pese a que se corresponde con un comportamiento reiterado históricamente hacia los “diferentes”. Voy a ello, con el permiso de ustedes.

Desde el principio de los tiempos la vida humana sobre la Tierra ha sido un camino recorrido en comunidad. La socialización forma parte de la supervivencia para nuestra especie, al igual que para otras, pero en nuestro caso y por razones antropológicas que no es ahora el momento de recrear, ha sido decisiva. El reparto de tareas, la reproducción de la especie, la relación con el medio, los descubrimientos científicos -como tal podemos considerar desde las primeras herramientas del paleolítico hasta la decodificación del genoma humano-, han ido parejos con nuestro desarrollo cerebral, con nuestra evolución física y con los modelos relacionales que se han ido dando en las diferentes culturas de todo el planeta. Aún hoy existen modelos de sociedad propios de la prehistoria al tiempo que las sociedades más desarrolladas viven bajo el imperio del cuarto poder: la comunicación de masas convertida ya en el ojo omnipresente del Gran Hermano que predijo Wells.

Comprender y aceptar la alteridad

Valga este preámbulo para recordar que de todos los problemas que ese devenir histórico nos ha ido generando a la Humanidad, algunos se han ido resolviendo -y ello, casi siempre se ha considerado un avance social y ha supuesto un progreso-, mientras que otros se han enquistado y permanecen encerrados en nuestro sistema límbico, en nuestra memoria simbólica y en la memoria colectiva como paradigmas no removibles, incluso cuando ya se hubieran encontrado soluciones para ellos. Esos problemas u obstáculos se encuentran fundamentalmente en el ámbito de las relaciones humanas, en la comprensión del “yo” frente al resto de nuestros iguales. Y en la aceptación de la “alteridad” como algo imprescindible para vivir en comunidades sanas y pacíficas.

Hay, por tanto y de una parte, una cuestión unipersonal, privada, y de otra, una cuestión pública, social. Es decir, el desarrollo emocional e intelectivo en asuntos como la simpatía, el respeto, la empatía, la solidaridad, la indiferencia o la compasión, se han tenido que dar por igual en las relaciones entre una persona con otra, y entre grupos sociales respecto de otros.

El mayor conflicto se da cuando el “yo” predominante, es decir, el modelo que un grupo social considera ideal y asumible, tiene que convivir con el “otro” minoritario que se sale del molde generalista. Aquí el equilibrio entre lo que socialmente se considera “normal” y lo demás, se mueve y tiende a hacer caer a lo que se considera “diferente”, casi siempre con apelativos despectivos y marginalizadores.

Hablemos primero de esta situación contemplándola desde el punto de vista de las sociedades a lo largo de la Historia.

Las religiones más extendidas en el mundo, pese a que coinciden por lo general en el respeto, e incluso, amor, por el prójimo, han interpretado a ese prójimo, como lo que etimológicamente la palabra indica: los próximos, los que son como uno: mi clan, mi familia, mis cofrades, mis compañeros o camaradas… Los que piensan y se comportan como “yo”, porque ello me da seguridad y me dice donde están los límites de lo bueno y de lo malo, según lo que los líderes de mi comunidad -en el principio, siempre, religiosa-, han determinado que es el modelo único y posible de seguir. Curiosamente, casi siempre, se consideran “pueblo elegido” lo cual resume todo lo anterior.

Las civilizaciones más antiguas han tenido sus sistemas de valores construidos en base a los modelos que los humanos han creído interpretar de sus dioses o creadores, trufados con la importancia que tiene para la comprensión de la vida y la posibilidad de vivirla, el medio donde esto ocurra. En muchos casos estos valores han ido extendiéndose en forma de religión en la medida que la Humanidad no deja de crecer y hoy podemos clasificar a los seres humanos en función de la religión que profesan, contándolos por miles de millones.

Evidentemente, no son iguales las normas del Islam -donde se mezclan preceptos sobre salud, higiene, alimentación o moral, que prevalecen en un medio donde además de contener a una sociedad cada vez más amplia, ayudaban a prevenir males reales, externos y combatibles- que las normas del protestantismo -nacido en la fría Europa Central, que inspira formas de vida donde la propiedad y la acumulación de riqueza son bienes preconizados y necesarios-, o con las religiones animistas, como la yoruba, -de Níger, en el África central, donde las deidades, cada una con su poder atribuído, siguen interviniendo en las curaciones, en las bendiciones o maldiciones, utilizando los medios que el propio medio físico les da-.

Por ello, cuando una sociedad aferrada a unos valores determinados tiene una disputa con otra que considera “hereje”, quiere conquistarla, transformar su manera de pensar, hacer propio todo lo que a los otros les era propio a cualquier precio, e incluso, aniquilar, hacer desaparecer a quien pretende que otro mundo es posible porque pone en cuestión su propio mundo. Este es el origen de la mayor parte de las guerras y conflictos cruentos que llenan páginas de los libros de Historia y que siguen siendo noticia diaria a día de hoy, aunque cada vez más influyen otros intereses más sofisticados y calculados con precisión matemática de los auténticos centros de poder con fines imaginables.

Si hacemos un paralelismo con grupos más pequeños, es decir grupos dentro de una misma sociedad, ocurre algo muy parecido.

La cultura imperante, la tradición aceptada, define las relaciones entre las personas y afronta muy mal cualquier rasgo o actitud que no esté previamente prevista o codificada. El comportamiento es algo absolutamente fiscalizado aquí y ahora, en nuestras sociedades. Es, como el aspecto físico, la primera cosa por la que una persona es juzgada y aceptada o no por un colectivo mayor. De todas las dificultades para ser reconocido como “normal”, en todos sus significados, es decir: coincidente con la norma, o lo más habitual, es nuestra forma de ser, de expresarnos, de relacionarnos con los demás.

Para ello es imprescindible traer a colación el ya citado concepto de alteridad como la condición de ser “otro” desde la perspectiva del yo”, usado en filosofía para significar el conocimiento y los intereses del otro como alguien diferente a mí, un otro con historia, representaciones simbólicas, comportamientos, diferentes a los del yo y establece dos grupos aparentemente enfrentados: “ellos” y “nosotros”. Cuando comprendemos y aceptamos con normalidad la convivencia desde la alteridad, nos estamos acercando al que por diferente consideramos “otro”, y podemos aceptar la existencia de perspectivas distintas pero compatibles en la convivencia social.

Este conocimiento es imprescindible para las relaciones sociales dentro de la cordialidad, la empatía, la simpatía, el respeto, la solidaridad y el entendimiento mutuo. Sin comprender la alteridad no se puede dar la aceptación de las diferencias, tan frecuentes por otra parte en sociedades heterogéneas, plurales, mestizas…, es decir: modernas, porque si no la relación se hace difícil al enfrentarse dos formas de ser, sentir, entender… destinadas a chocar entre si e impidiendo la convivencia y la integración armónica que supondría respetar y dialogar con las creencias del otro y se impondrá la ley del más fuerte.

Homo homini lupus

A este respecto, me parece muy acertada la investigación realizada por Jesús Conill1 en la que afirma que “la experiencia moderna de la reciprocidad es inseparable de las nuevas formas de interrelación que introducen las exigencias vitales e institucionales. La principal novedad proviene de la funcionalización de la reciprocidad, principalmente a través de la creciente mercantilización, politización y juridificación de la alteridad recíproca, a lo que habrá que añadir en el mundo contemporáneo la conversión de los otros en un espectáculo a través de los medios de comunicación.”

Economicismo, politicismo, juridicismo y espectacularismo –sigue diciendo Conill- se han adueñado de la vida humana, determinando nuevas formas de interrelación y convivencia, de incalculables consecuencias. Cada vez se hace más compleja esa interrelación, pues no se trata sólo de campos totalmente autónomos, sino que se entrecruzan entre sí. Así cada “otro” queda mercantilizado no sólo en el ámbito estrictamente económico, dado que esta forma de relacionarse in vade los otros ámbitos (político, jurídico, espectacular); pero, a su vez, cada uno de éstos ámbitos también condiciona y forma parte de los otros. No hay una autonomización de los diversos ámbitos, como se creyó en algún momeno, sino que lo que se produce es una construcción multirrelacional y pluriinstitucional de cada otro, de cualquier otro y de cualesquiera relaciones humanas (ya sean de intercambio, de colaboración, de cooperación, o del tipo que sea).2

No obstante, a pesar de los procesos que funcionalizan las relaciones humanas (mercantilización, politización, juridificación y espectacularización), existen otros principios que inspiran y cualifican la convivencia, de entre los que destaca Jesús Conill, la simpatía, el respeto y el reconocimiento, en la medida en que configuran también tres experiencias decisivas en la vida moderna y contemporánea.

Nada menos que Adam Smith podría representar la importancia del sentimiento de la simpatía como el nivel más fundamental de la experiencia del otro. La apertura más radical al otro se da a través de la simpatía, como queda reflejado desde el comienzo de su primera gran obra, la “Teoría de los sentimientos morales”3, en que puede leerse lo siguiente: “Por más egoísta que se pueda suponer al hombre, existen evidentemente en su naturaleza algunos principios que le hacen interesarse por la suerte de otros, y hacen que la felicidad de éstos le resulte necesaria, aunque no derive de ella nada más que el placer de contemplarla. Tal es el caso de la lástima o la compasión, la emoción que sentimos ante la desgracia ajena cuando la vemos o cuando nos la hacen concebir de forma muy vívida. El que sintamos pena por las penas de otros es una cuestión de hecho tan obvia que no requiere demostración alguna, porque este sentimiento, como todas las otras pasiones originales de la naturaleza humana, no se halla en absoluto circunscrito a las personas más virtuosas y humanitarias, aunque ellas quizás puedan experimentarlo con una sensibilidad más profunda. Pero no se halla desprovisto de él totalmente ni el mayor malhechor ni el más brutal violador de las leyes de la sociedad”4

Por su parte, Kant introdujo sistemáticamente una noción fuerte de respeto en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres como un sentimiento oriundo de la razón, al que se debe que pueda determinarse la voluntad por la ley moral racional. Pues ninguna otra cosa puede determinar la voluntad racional, “si no es, objetivamente, la ley y, subjetivamente, el respeto puro a esa ley práctica, y, por lo tanto, la máxima de obedecer siempre a esa ley, aun con perjuicio de todas mis inclinaciones”5

Sin esta capacidad de respetar sería imposible instaurar un “reino de los fines” que fuera más allá de las relaciones establecidas por lazos comerciales o de afecto, por tanto, no podría rebasarse la ley del precio, ya sea comercial o afectivo. Sólo si hay capacidad de respetar podremos ejercerla ante un límite, el que marca un posible fin objetivo, que tenga un valor ya no condicionado al precio, sino un valor de otro orden (incondicionado), el valor de dignidad propio de las personas humanas, la de uno mismo y la de los otros.

Por último, nos referiremos a la aportación hegeliana, que completa las anteriores mediante la figura del reconocimiento mutuo. No obstante, esta posición tuvo que abrir su propio espacio enfrentándose al hobbesianismo, que con su peculiar modo de entender un presunto “estado de naturaleza” destacaba una serie de pasiones dominantes por las que cada otro se siente como un peligro, de ahí que se haya interpretado el mundo hobbesiano como aquél en que nos figuramos las interrelaciones al modo como expresa el famoso tópico “homo homini lupus”, por el que parece que partimos de una situación de guerra de todos contra todos.

El reconocimiento en el sentido hegeliano se nos presenta como la réplica ética al reto de Hobbes (el deseo de ser reconocido basado en el miedo de la muerte violenta en el estado de naturaleza), una respuesta que se sustenta en la promoción de una motivación moral originaria. Mediante su concepto de reconocimiento de carácter profundamente ético Hegel se opone a la teoría hobbesiana del “estado de naturaleza”. Porque lo que se trata de dilucidar es si en la base misma de la convivencia existe un motivo originariamente moral, que Hegel identifica con el deseo de ser reconocido.

En fin, la alteridad como dilema y realidad filosófica y social está en el centro de la incomprensión y las dificultades para reconocernos, simpatizar, empatizar, respetar, etc. al “otro” y más cuando lo consideramos “diferente”. Cuando esa diferencia del “otro” ha sido vinculada durante siglos con la insania y los trastornos graves de la mente, nos encontramos ante algo anatemizado de antemano y rechazado por la sociedad convencional y conservadora que la considera un estigma.

El zapato de talla única

Actualmente, comprobamos como los avances científicos en materia de bienestar, salud y mayor expectativa de vida para las personas han sido impresionantes a lo largo de los últimos dos siglos. En el pasado siglo coincidieron con la eclosión de los medios de comunicación de masas: radio, televisión, internet… y en el actual se pierden en medio del ruido informativo que el crecimiento exponencial de la información produce en nuestra sociedad. Estas tecnologías de la comunicación que hacen del planeta una casa común, difunde y esparce los modelos de cada tiempo o, por el contrario, consolida estereotipos negativos y estigmatizados como los antes comentados. En este caso, la comunicación pública puede ser perjudicial a la hora de formar una opinión pública conocedora de la verdad y comprensiva ante ella.

Situaciones que hacen diferentes a las personas porque sus circunstancias no se encajan en la horma del zapato de talla única en que parecemos empeñados en convertirnos, como puede ser el tema que nos reúne hoy aquí, el autismo y en el caso de mi intervención con una mirada más detenida a uno de los síndromes de este espectro, el de Asperger, son todavía desconocidos o muy poco conocidos para una mayoría tan amplia de la población que habría que cifrar en porcentajes altísimos.

Son las personas que conviven con estas situaciones: las familias, los profesionales que se dedican a su atención o a la investigación, y pocas más, quienes pueden tener una idea certera de qué estamos hablando.

Esto, en la sociedad actual, es equiparable a un “no existir” porque en la cultura de masas y de los medios de comunicación omnipresentes, lo que no se cuenta, lo que no se conoce, sencillamente no existe. El correlato siguiente es deducir que lo que no existe no tiene por qué importar ni influye de manera determinante en la problemática común. Así ocurrió durante mucho tiempo con la violencia de género, algo vivido en el ámbito de lo privado como algo consustancial en la relación entre hombres y mujeres, pero que en un momento dado pasó a formar parte del conocimiento de la generalidad de la población y se convirtió en un asunto público.

Es un buen ejemplo porque ayuda a entender la complejidad que entraña la comunicación para afrontar los problemas sociales, pero también es un mal ejemplo en la medida en que la frecuencia estadística es muy diferente en ambos casos. Si incluso siendo así, de la lacra de la violencia machista se habla mucho pero se consigue muy poco para su progresiva desaparición, qué conclusión podremos sacar del Autismo -y sus diferentes manifestaciones- que no están presente en el bombardeo mediático, ni tampoco en la vida de tantas personas, como la violencia contra las mujeres.

Lo que considero que puede tener interés a efectos generales es reflexionar sobre cómo utilizar las herramientas que la comunicación pública nos ofrece, para convertirlas en un elemento de prevención e influencia.

Habremos de explorar por qué vías, por qué canales, con qué medios, poder llegar a convertir a los trastornos derivados del autismo en algo lo suficientemente conocido como para que sean tenidos en cuenta, desde los poderes públicos que tienen en sus manos los recursos sociales, hasta aquellas personas que profesionalmente tienen que tratar con personas incluidas en esta nomenclatura y no saben distinguirla y mucho menos, cómo abordarla. Estoy pensando y supongo que ustedes también, sobre todo, en los temas sobre los que se plantea esta jornada: el entorno educativo y el entorno laboral, a los que añado, como también hace Sinteno en su vida diario, la inclusión en el ocio y atención a los más dependientes en sus años mayores.

Desde mi punto de vista lo importante es la unión de los agentes interesados YA en este asunto, como las asociaciones que están repartidas por todo el territorio español en un número creciente, o las personas que tienen que tratar profesionalmente con el Autismo y sus diferentes manifestaciones: educadores, terapeutas, abogados, sindicatos…

Cuando sepamos, cuantitativamente, la fuerza que esa unión nos aportaría sería el momento de consensuar una estrategia conjunta de comunicación dirigida al “mundo exterior” buscando el efecto pirámide, es decir, de abajo a arriba en función de nuestro público objetivo: Desde la masa crítica pre-existente, pasando por las actividades que interaccionan profesionalmente con los TEA y rematando en la cima de la pirámide, con las autoridades que tienen en sus manos que proyectos inclusivos tengan la financiación y el respaldo adecuados para ir de la mano con la implicación de la economía social y de las empresas socialmente responsables.

En alguna manera y de forma intuitiva ya está ocurriendo algo parecido y esta jornada es buena prueba de ello, pero hay capacidad técnica y tecnológica hoy en día suficientes y a nuestro alcance, para hacer que este proceso se acelere y no deje en la cuneta a tantas personas que puedan no llegar a tiempo a un momento aceptable desde el punto de vista social para los TEA.

El tiempo corre en nuestra contra porque la vida tiene un tiempo limitado, y lo que deberíamos plantearnos es actuar con criterios de optimización de nuestra capacidad de influir y de acertar en el acercamiento a quienes son más sensibles a estas situaciones.

Si la formación de los formadores es algo esencial ¿por qué no plantearnos que en los planes de estudio de magisterio o pedagogía se incluya un conocimiento tan amplio como posible de esta materia? o en el caso de los ya ejercientes, propiciar su reciclaje profesional? Al fin y al cabo, son ellos quienes primero pueden detectar ya en las escuelas infantiles, los rasgos y actitudes que pueden desembocar en un diagnóstico confirmado por un informe psicológico o psiquiátrico posterior. Es clave el papel del profesorado para aconsejar la permanencia de los alumnos en clases integradas por neurotípicos y autistas cuando ello no vaya en detrimento de estos últimos, o para detectar inmediatamente si el entorno puede ser tan hostil que acabe traumatizando a quienes no sean aceptados por los demás por las circunstancias que fueren.

También en los ámbitos profesionales de la psicología y la psiquiatría, es mejorable el grado de conocimiento y de percepción que se les puede exigir a los profesionales. Conozco casos de personas adultas que han descubierto por sí sólos que tienen algún tipo de autismo y que se han encontrado con profesionales que no han querido reconocerlo porque se aferraban al paradigma –ya tan superado- de que un adulto, no digamos si además es mujer y ha sido capaz de formar una familia, que haya sido capaz por si sola de integrarse en la sociedad neurotípica, no puede ser considerado autista.

Es el caso de los empresarios, de los sindicatos y de los abogados laboralistas o asesores jurídicos de las empresas, que tienen un papel principal a la hora de acertar con la función y las expectativas de las personas que se contratan para trabajos que no siempre son los ideales para un TEA -pero que tal vez sean los únicos que en un momento dado encuentran-.

Es clave la información que posea un comité de empresa de los rasgos de comportamiento que puede tener una persona con síndrome de asperger a la hora de relacionarse con sus superiores o con sus subordinados para evitar malas interpretaciones. Es importante también hacer saber al mundo empresarial que las empresas socialmente responsables son las empresas del futuro. Sin solidaridad y preocupación por los problemas de las personas, las empresas son sólo entes especulativos y necesitamos empresas con corazón, no sólo con cartera, para favorecer la inclusión y que su esfuerzo sea reconocido de los poderes públicos.

En el campo del ocio, los programadores culturales ya han podido comprobar el efecto maravilloso que tiene trabajar para las personas TEA. Metro de Madrid es un ejemplo en este sentido con su apoyo incondicional a las actividades que viene desarrollando Sinteno para el ocio y la inclusión.

La investigación es otro ámbito en el que hay que poner el mayor empeño y éste sí que es un auténtico problema hoy en día en España donde la fuga de cerebros es cada vez mayor, pero no debemos renunciar a denunciar o a promover, en la medida de nuestras posibilidades, esta circunstancia, igual que a denunciar el fraude farmacéutico que puede poner de moda un remedio milagroso por puro interés crematístico sin que nada ni nadie se preocupe de velar por el resultado real.

Por último, llegaremos a los legisladores y a los gobernantes, que tienen en sus manos transformar la realidad y gestionarla de forma que las leyes tengan en cuenta todo lo que se ha dicho, y se va a decir hoy aquí, y poner los medios para que ideas e iniciativas como la ya narrada de la Fundación Menela no tengan que tener unas instalaciones magníficas deteriorándose para ser ocupadas por personas mayores dependientes con TEA por falta de una subvención comprometida al inicio de las obras y ahora desaparecida.

Nadie dice que tenga que ser fácil, pero si no se intenta nada se va a conseguir.

Si no se habla de ello, nadie lo va a ver. A nadie le va a importar.

Si no se actúa, habrá lo que en una guerra se llaman “efectos colaterales”, qué sarcasmo: muchas vidas se frustrarán y no podrán alcanzar un nivel de dignidad y felicidad inherente a todos los seres humanos.

Así que ánimo y felicidades a todos los que han hecho posible este encuentro. A todos los que van a intervenir o ya lo han hecho, porque SE HACE CAMINO AL ANDAR.

María Xosé Porteiro. Madrid, 1º de abril de 2014.

1 Investigaciones Fenomenológicas. , vol. monográfico 2, Cuerpo y alteridad (2010) . LA ALTERIDAD RECÍPROCA Y LA EXPERIENCIA DE RECONOCIMIENTO. Jesús Conill, Universitat de València, España. Cap. Experiencia moderna de la alteridad recíproca)

2 Xavier Zubiri, Sobre el problema de la filosofía y otros escritos, Madrid, Alianza /Fundación Xavier Zubiri, 2002, p. 52.Cuerpo y alteridad 62

3 Adam Smith, Teoría de los sentimientos morales, Madrid, Alianza, 1997, p. 49. Vid. Jesús Conill, Horizontes de economía ética. Aristóteles, Adam Smith, Amartya Sen, Madrid, Tecnos, 2004

4 Adam Smith, Teoría de los sentimientos morales, Madrid, Alianza, 1997, p. 49. Vid. Jesús Conill, Horizontes de economía ética. Aristóteles, Adam Smith, Amartya Sen, Madrid, Tecnos, 2004

5 Immanuel Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Madrid, Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, 1992, p. 30