Lobos solitarios

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/11/08/lobos-solitarios/0003_201711G8P19991.htm

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

No es verdad que la violencia machista sea un asunto que importe poco, pero sí que importa mucho menos a los hombres que a las mujeres. Coincidiremos en que eso indica un déficit de humanidad que debería ponernos a pensar muy seriamente sobre las causas, porque sobre las consecuencias tenemos mucha más información casi a diario.

Asistimos a un recrudecimiento de la misoginia de carácter estructural. Hay una epidemia de odio hacia las mujeres. Lo vemos en países superpoblados, como por ejemplo la India, donde 2.000 fetos al día de niñas con su sexo identificado dan cuenta del exterminio; o en China, donde por cada 100 niñas hay ya 125 niños, víctimas de una selección sexual que podríamos llamar, abiertamente, eugenesia. O en América central, donde los asesinatos de mujeres pueden dejar hasta 7.000 víctimas en países como Guatemala o tantas otras solo en Ciudad Juárez (México). O en los nuevos modelos que trae la moda del porno para todas las edades, con el uso y abuso de la fuerza para dominar sexualmente a las mujeres más jóvenes por nuevos consumidores que creen lícita la violencia si es para su mayor placer.

En los últimos diez años, solo en España, 698 mujeres fueron asesinadas por violencia machista: no por robarles, cobrar una deuda o por una oscura venganza, si no por un amor rechazado, transformado en odio brutal capaz de preparar cada crimen minuciosamente. Las estadísticas de 2017 nos dicen que fueron perpetrados por estrangulamiento, asfixia, degüello, empujón desde una buena altura, apuñalamiento, a cuchilladas, a puro golpe de las propias manos, y, en bastantes ocasiones, llevándose por delante a uno o varios de sus hijos. En la mayoría de los casos las mataron cuando tenían entre veinte y cuarenta años, seguidas de las que tenían entre cuarenta y sesenta e, incluso, mayores que pudieron llegar a los 90 para morir a manos de un hombre con el que alguna vez tuvieron una relación. De cualquier edad, zona geográfica, profesión. El terrorismo machista se ha cobrado, y lo seguirá haciendo, un buen botín. Ellas son las víctimas, ellos los victimarios y, pese a la leyenda urbana de que luego se suicidan, solo una tercera parte lo intentan o consiguen.

¿Qué tiene de menos esta situación de imperio del terror de personas que actúan como seres individuales pero marcados por una ideología dominante y grupal donde a las mujeres se consideran seres inferiores a quienes se les puede perdonar la vida o condenarlas a muerte? ¿Por qué no es un grave delito el callar, consentir, compartir o reproducir los mandatos de la misoginia instalada en lo más profundo de nuestra sociedad? ¿Por qué no se equiparan las condenas por igual para todos los terrorismos y sus apologetas? Yo no veo diferencia entre los lobos solitarios que matan por la causa yihadista y los que matan por la causa del patriarcado. ¿Y usted?

La hermana musulmana

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/08/22/hermana-musulmana/0003_201708G22P16993.htm

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

Serge nació en Estrasburgo en 1962 al tiempo que los árabes invadían Argelia y la excolonia dejaba de ser francesa. Lo conocí en Londres, como gerente de una empresa de servicios. Por su aspecto y forma de relacionarse nunca lo hubiera tomado por árabe: piel blanca, ojos claros, abierto… como su ídolo, Zinedine Zidane, también francés de padres bereberes, los primeros pobladores del actual Magreb, anteriores a la invasión árabe.

Nuestra mirada hacia el sur del Mediterráneo suele olvidar a la Kabilia, asentamiento histórico de un pueblo que lleva catorce siglos combatiendo la colonización árabe-musulmana, por mantener su lengua -el amazigh-, su cultura y su falta de adscripción religiosa. También rechazó el colonialismo francés y en los últimos treinta años vive movilizada contra Bouteflika, el dictador que impuso el árabe como única lengua a mediados de los noventa. Las señales de tráfico con los topónimos en árabe tapados con espray para expresarlos en su forma original es una imagen que aquí no nos dejaría indiferentes.

La madre de Serge lo rechazó cuando se hizo musulmán infligiéndole uno de los castigos más duros que pueden darse en una cultura que dicen matriarcal. El paso a su nueva fe tuvo que ver con la necesidad de integrarse con otros jóvenes procedentes de las colonias francesas en la metrópolis, para lo que tuvo que hacer un viaje de doble dirección: de la Kabilia a Francia y dentro de esta al mundo árabe, del que intentaban, paradójicamente, escapar. Se fue a Inglaterra buscando ser aceptado y sentirse parte de su comunidad de adopción. Es decir, desarraigado en busca de una identidad.

Mi amigo vive con el corazón partido desde entonces. Cuando visita a la familia que quedó en Argelia, sufre terriblemente por las condiciones precarias, la persecución y la falta de libertades que imponen aquellos a quienes eligió como grupo social. Y también sufre cuando la abuela va a visitar a su nieta a Londres porque regresa de inmediato a su refugio francés, incapaz de soportar la carne halal, los cinco rezos diarios, las visitas a la mezquita y la inmersión de la pequeña Amina en las enseñanzas del Corán. Para más complejidad, en el coche de Serge suena siempre la música del icono de la resistencia bereber, Matoub Lounès, asesinado por cantar en amazigh. En su canción La hermana musulmana le reprocha: «Lo sabes, estamos agotados, destrozados; el infortunio se ha abatido sobre nuestras espaldas». Y es verdad. La desgracia no cesa de aumentar, pues la Kabilia es objetivo del terrorismo yihadista desde sus inicios, añadiendo desolación a la desolación.

Por eso, la noticia de que los terroristas yihadistas de Cataluña son bereberes, y las imágenes de sus madres y hermanas, en Ripoll, rotas por el llanto y pidiendo perdón, me han puesto la cabeza del revés.