La crisis del 1º de Octubre

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/10/30/crisis-1-octubre/0003_201710G30P10992.htm

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

El futuro de Cataluña centró los mensajes de la ejecutiva federal del PSOE a su paso por Galicia. Tanto Pedro Sánchez el domingo, como José Luis Ábalos el sábado, se empeñaron en explicar «una alianza sin complejos con el partido popular», necesaria para defender el modelo de convivencia social y territorial instaurado por la Constitución del 78. La crisis económica desatada en 2008 puso en cuestión el milagro español, admirado en el mundo por la capacidad para entenderse y consensuar mínimos bastante máximos desde posiciones tan distantes como el partido comunista de Santiago Carrillo hasta la UCD de Adolfo Suárez, con diálogo donde otrora hubiera violencia. Se aprecia temor por la deriva del conflicto catalán y desde el PSOE insisten en la necesidad de un nuevo consenso para reformar la Constitución y adecuarla a una realidad sobre la que han pasado cuatro décadas, con un territorio descentralizado y varias generaciones que no pueden quedar al margen de su tiempo. De lo allí dicho, llama también la atención la comparación del independentismo catalán con los movimientos nacionalistas de otros países europeos surgidos del sentimiento de diferencia, de la demanda de más seguridad contra los otros que levanta fronteras y abre aduanas, basados en un esencialismo que no se justifica por agravios o maltrato reales de una parte del Estado hacia otra parte de sí mismo.

Falsa ética, unilateralidad, ruptura, fueron conceptos contrapuestos con la izquierda valiente, que no conoce fronteras, internacionalista. Pedro Sánchez quiso dejar claro que ser socialista no solo no era incompatible, sino coherente, con llamar a España por su nombre, dejando atrás ese temor que en sectores de la izquierda existe para nombrar a una patria que se prefiere anónima, desnombrada por la dictadura que se apropió y patrimonializó su significado. Pero este discurso, natural en el recorrido histórico del PSOE, no deja de generar curiosidad por saber si, verdaderamente, la autodeterminación -o la independencia- catalana fue o no la línea roja que impidió un gobierno alternativo al del Partido Popular en, al menos, dos ocasiones, tanto en el caso socialista como en el de Podemos -que también se declara nacionalista español cuando hay viento de levante y ni lo uno ni lo otro, cuando viene de poniente-. Y ante la duda, cabría preguntarse por qué se fraguó el motín del 1 de octubre de 2016 en Ferraz -que culminó con la renuncia forzada de su secretario general, muerto entonces y después resucitado- tal día como ayer, 29 de octubre, precisamente un año antes de que Pedro Sánchez dejara su posición sobre la independencia de Cataluña, meridianamente clara.

Cabellos de plata, bolsillos de plomo

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/10/27/cabellos-plata-bolsillos-plomo/0003_201710G27P21992.htm

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

Además del conflicto catalán, en España pasan otras cosas. Conviene poner luz sobre el escenario del día a día que pisamos algo más de cuarenta y cinco millones de personas, donde se dan cita grandes necesidades y problemas de difícil solución. Otrosí digo, la deriva en caída libre del régimen de pensiones de la Seguridad Social. En datos referidos al año 2016, el informe Un perfil de las personas mayores en España, 2017. Indicadores estadísticos básicos indica que la población de personas mayores, es decir, con 65 años o más, supera ya el 18 % de la población total. Casi nueve millones de habitantes sobre cuarenta y seis y medio, nos hablan de un grupo de edad en constante crecimiento mientras que la población total disminuye, con cada vez más octogenarios donde predominan las mujeres (cinco millones frente a tres y medio), y el anuncio de que la generación del baby-boom iniciará su llegada a la jubilación en torno al año 2024. En resumen, que la presión sobre los sistemas de protección social continuará aumentando y será muy notable en la década de los 40. Pero no habrá que esperar tanto para que las negras previsiones se hagan realidad. Acabamos de saber que, desde ahora hasta 2050, el incremento anual de las pensiones no superará el 0,25 % mientras que el IPC lo hará por encima del 2 %. Así que vaya haciéndose a la idea: si ha trabajado toda la vida, cotizando sin tregua y tiene previsto jubilarse, el futuro que le espera es ser un pobre vejestorio. Es Injusto; es cruel; parece un castigo, pero los pensionistas están condenados a pudrirse y estorbar. Nadie recordará que en los años más duros de la crisis fueron el soporte familiar que acogió a hijos en paro y nietos al borde de la pobreza. Nadie recordará que una quinta parte de la población con recursos admisibles sería un segmento de consumidores necesario para reactivar la economía. Los sindicatos están desmovilizados desde hace tiempo y la tormenta perfecta provocada por la precarización del empleo, la aparición de trabajadores pobres, la caída salarial y la escasa regulación del mercado laboral tapa el anuncio de una oleada imparable que se nos viene encima de personas mayores peinando canas, con caderas frágiles, vista permanentemente cansada, sordera progresiva, dentadura en caída libre y una enorme soledad sobre sus cabezas, consecuencia de una sociedad egoísta y desmemoriada. Christine Lagarde, presidenta del Fondo Monetario Internacional, en una de sus declaraciones inefables, achacó a la longevidad la crisis del estado del bienestar en las sociedades desarrolladas, ya que con vidas tan largas no hay quien mantenga las prestaciones en salud y dependencia que abuelas y abuelos generan. Así que, visto lo visto, parece verosímil aquello de que muerto el perro, se acabó la rabia. Lo tenemos crudo.

Así se escribe la Historia

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

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MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

Aquí pasó lo que pasó es el resumen de la crisis que dio paso a una moción de censura por la cual llegó a la Xunta un gobierno tripartito presidido por el socialista Fernando González Laxe. La sentencia, del diputado popular Manuel Iglesias Corral, ha quedado fijada en las hemerotecas y en la memoria de este país como preludio de una forma de analizar, o describir, la realidad que ha encontrado en Mariano Rajoy al discípulo capaz de superar al maestro. En la crisis abierta por la pretensión independentista del gobierno catalán y la mayoría de su parlamento, ha pasado lo mismo: algo inexplicable pero evidente a un tiempo con un final anunciado por el guionista de esta cuasi producción audiovisual que se llamó «proçés» y ya comienza a llamarse Thelma y Louise a la española.

No sé si Iceta aguantará el tirón, ni si el PSOE ha pactado con el PP y Ciudadanos alguna cuota en las decisiones que haya de tomar el Senado, porque de no ser así, este acuerdo justificado por el respeto a la Constitución del 78, se convertirá en un todo por nada para el todavía primer partido de la oposición. Y sospecho que, aunque no se reconozca expresamente, la fórmula anunciada para activar el artículo 155 sirve a los dos bandos enfrentados. A los independentistas porque este paso confirma que su provocación ha producido el efecto deseado. Y a los del lado opuesto porque ven llegado el momento para convertir en himno patriótico una canción de Manolo Escobar. En los laterales los más radicales juegan a río revuelto para ganar cualquier cosa, a cualquier precio. Y en el medio, una gran mayoría de ciudadanos huérfanos de liderazgo no saben cómo escapar de este bocadillo envenenado.

En lo inmediato, con el calendario y escenario abierto que se plantea, habrá tiempo para seguir enfangados en el conflicto generado por un independentismo decimonónico -y despreocupado en su ombliguismo- por buscar respuestas a retos de aquí y ahora. Entre otros: reforzar alianzas ante las amenazas de la globalización, afrontar los cambios del mercado del trabajo ante la inminente robotización, la proliferación de guerras con armamento digital o la crisis humanitaria de los refugiados. O los de casa: el descalabro de la hucha de las pensiones vaciada para comprar deuda, el desértico futuro que ya llegó -Galicia/Asturias como muestra-, los insostenibles niveles de endeudamiento, la caída de los indicadores de crecimiento, e, incluso, en un plano que parece pequeño frente a lo anterior pero no menos significativo, el indulto a seis condenados por corrupción del PP.

Ni unas elecciones generales aclararían la confusión generada. La mecha encendida tras un patético pleno del Parlament correrá a lo largo y a lo ancho. Aquí pasó lo que pasó, sí, pero hasta llegar a entender por qué y para qué pasó, tenemos para rato.

En el medio, una gran mayoría de ciudadanos huérfanos de liderazgo no saben cómo escapar de este bocadillo envenenado

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¿Quién gana aquí?

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/10/15/gana-/0003_201710G15P10994.htm

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

La convivencia entre una izquierda radical independentista como la CUP, con ERC, nacida contra la corona española decimonónica, y la derecha de toda la vida e idénticos intereses que en el resto de España, ahora PDCat, se ha demostrado inviable e inservible. El sentimiento de patria no alcanza para redirigir los destinos de un pueblo, cada vez más fracturado, en este inicio del segundo milenio y en una Europa con amenaza de exanguinación. A veces los papeles se invierten y los arquetipos se confunden hasta convertirse en el haz y el envés de una misma realidad, según el momento. No hay ying sin yang, como sin Alonso Quijano no habría Sancho Panza ni Carles Puigdemont sin Mariano Rajoy. Y sin el salto en el vacío del independentismo no habría renacido el patrioterismo agazapado en la caverna desde el fallido tejerazo.

Pero si malos son los extremos, pésimos son los desencuentros, porque no hay voluntad de encontrar el punto de equilibrio entre dos polos que ni por opuestos se atraen. España padece lo ocurrido pero lo peor va para Cataluña, faro y avanzadilla de la cultura mediterránea; tradicional puerta de entrada y diálogo fructífero con los vecinos del norte de África, del sur de Europa y de Oriente próximo, que lleva cuarenta años gestionando sus propios recursos, su lengua, su cultura y su modelo de sociedad, incluyendo en ella a uno de los mejores clubes de fútbol profesional del mundo.

En el 92, Barcelona fue la imagen que proyectó al mundo el milagro español durante unas olimpiadas memorables. Cataluña viene recibiendo los mayores contingentes de visitantes extranjeros atraídos por su cosmopolitismo, sus vestigios históricos magníficos y bien conservados, zonas rurales con personalidad propia, una costa elegante y cálida, y una curiosa mezcla de glamur y mestizaje que, combinados, le han dado carácter e interés.

El actual poble catalá es producto de sucesivas fusiones a lo largo de la historia, donde lo ancestral tiene valor antropológico; pretender convertirlo en argumento de futuro es ir contra corriente y anacrónico. La aventura que nació como reivindicación del derecho a decidir, se ha convertido en lucha sin cuartel de una parte de Cataluña contra otra, y contra el resto de España, generando oscuridad y miedo ante un futuro que se anunciaba próspero y hoy se difumina a gran velocidad.

Si la bomba catalana no se desactiva por la vía de la inteligencia, además de España, el proyecto europeo puede saltar por los aires. En el conflictivo escenario internacional, dejar el futuro inmediato en manos de líderes tan poco fiables como Trump y Putin, o de intereses tan contrapuestos como los de China y los poderosos gobiernos árabes, es juntar el hambre con las ganas de comer.

Parece necesario un cursillo de márketing para que estos políticos testarudos y raquíticos entiendan que win-win es igual a una victoria redoblada.

O dicho de otro modo, que si no se arreglan, aquí perdemos todos.

Con la soga al cuello

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/10/13/soga-cuello/0003_201710G13P11993.htm

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

Hace dos años, en la presentación de su libro La reforma electoral imposible, Pérez Royo consideraba que la Constitución había quedado seriamente afectada por la «enmienda ilegítima» al referendo del Estatut anulado por el Tribunal Constitucional, previa denuncia del PP. Calificó aquello como un golpe de Estado que afecta a su propia estructura y hace necesaria su redefinición mediante un nuevo pacto constituyente.

Algo semejante parece sustentar la propuesta formulada por Pedro Sánchez a Mariano Rajoy para reformar la Constitución y abrir una vía a la que puedan incorporarse todos los partidos políticos. El PSOE se ve en la necesidad de ayudar al PP a encontrar una salida a la quiebra estructural que amenaza al Estado español por la «operación secesión» del independentismo catalán y el escaso acierto de la respuesta del Gobierno.

Han sido necesarios demasiados años, crispaciones, convocatorias electorales y un enorme desgaste institucional para llegar a un mínimo punto de acuerdo por parte de los dos partidos aún mayoritarios del Parlamento español. Si en el 2011, para la reforma del artículo 135, se hubiera previsto un tiempo razonablemente mayor y una negociación más amplia con todo el legislativo, el PSOE no habría comenzado su descenso a los infiernos ni el PP había subido tan rápidamente a los cielos de la mayoría absoluta en las elecciones generales de aquel año.

La desbandada empresarial y su huida del inestable marco legal que presupondría la independencia; la falta de apoyo de la UE y organismos internacionales preocupados por el efecto contagio; la guerra interna en el seno de la coalición independentista instalada en la Generalitat; la falta de una hoja de ruta viable y creíble y, probablemente, el vértigo colectivo, apuntan a un cambio de tendencia para aflojar la soga que nos ciñe el cuello.

Buena parte de los ciudadanos de este país de países, nación de naciones, o Estado miembro de la UE, han respirado aliviados con la esperanza de que la situación pueda reconducirse. En cualquier caso, las banderas rojigualdas que cubren espaldas catalanas y no catalanas, seguirán marcando tendencia en las pasarelas de la política y de la calle por más tiempo del que sería deseable. Incluso si llega a reconducirse la ira con sus barras y estrellas incluidas, y se deja paso a la sensatez que lleva al diálogo, habrá que echar cuentas y empezar a repartirnos el pago de las deudas materiales y morales que esta jugada de tahúres nos deja en herencia.

Hagamos acopio de valor. Con el 155 o sin él, vienen tiempos de sudor y lágrimas (de lo otro, mejor no hablar).

Gonzalo Caballero e o mínimo común múltiplo

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

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MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

Hai un ano do cainita Comité Federal do PSOE que rematou coa renuncia de Pedro Sánchez, rexurdido das cinzas sete meses despois sen apoios do aparato de Ferraz, logo de pisar a rúa e procurar adhesións, militante a militante, ata conseguir o que semellaba imposible. Pero a fractura non está pechada e no partido precisan pasar páxina. Ese parece ser o propósito de Gonzalo Caballero, novo secretario xeral do PSdeG, á procura de reunificar á familia socialista galega e identificar e representar as demandas da cidadanía progresista. Na súa etapa de correcamiños por todo o país estableceu un vínculo de confianza cos centos de militantes que participaron na súa campaña. El sabe que esta foi unha das claves do seu éxito. O seguinte chanzo será presentar unha boa proposta para o Congreso Nacional de fins de outubro e formar un equipo que represente non só á militancia, senón á cidadanía galega que non vota ao PP. 

Profesor de Economía Aplicada da Universidade de Vigo, premio extraordinario da súa promoción e doutorado cum laude, Gonzalo Caballero colabora cos premios Nobel Douglass North e Olivar Williamson, é profesor visitante das universidades de Saint Louis, Berkeley, Bratislava, Praga, Tallin, Roma III, Granada, Valencia e o Instituto Juan March, e entre moitas publicacións internacionais sobre economía e ciencia política, acadou un notable recoñecemento con Economía política das institucións, democracia e votacións (Political economy of institutions, democracy and voting), coeditada con Norman Schofield por Springfield.

Alguén con tan alta cualificación deberá poder atopar o mínimo común múltiplo para o partido dividido que ten de liderar. Xa foi quen de compaxinar a súa formación e carreira profesional con máis de vinte anos dunha militancia reivindicada emocionadamente nas primarias do PSdeG: a influencia do seu pai, veterano militante e voceiro municipal en Ponteareas nos primeiros anos da democracia; experiencias vitais como coñecer moi de preto cando neno, a chegada de González Laxe á presidencia da Xunta; a sintonía con Ceferino Díaz; a súa entrada no 2005 na corporación municipal viguesa na etapa previa á chegada da recuperación do goberno vigués tras o goberno de Corina Porro… Nesa mochila, rémora para algúns e argumento a prol para a maioría que o apoiou, ten que facer agora sitio para a integración e romper co tráxico costume de se consideraren adversarios os membros dunha mesma organización, para atopar as coincidencias que sempre terán de ser máis ca os desacordos.

Relanzar a opción socialista en Galicia pasa por procurar apoios e desactivar as minas do pasado. O día despois, a pelota da unidade está no tellado da agrupación socialista de Vigo, onde o alcalde vén de recoñecer o éxito incontestable de Gonzalo Caballero, sen pechar portas a un posible diálogo. Abordar as próximas municipais con enfrontamentos sen resolver sería inasumible en termos de coherencia e compromiso cun proxecto que non admite exclusións.

Millet, Amorós, Agra, Queizán: si!

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María Xosé Porteiro

O cristianismo asegura que a Humanidade foi expulsada do Edén pola insolencia dunha muller que quixo probar o froito prohibido da árbore da ciencia. Afoutada e curiosa, trabou no que podía ser unha mazá e faltou tempo para que nos pecharan o paraíso. Castigo exemplar: querer saber foi a causa de todos os males que nos aflixen. Un semellante ánimo xusticiero está a inspirar a decisión de pasar a segundo plano a filosofía, e, polo que parece, as humanidades en xeral, nos plans de estudo deses primeiros anos de formación que marcan a personalidade, as crenzas, os valores e os comportamentos que nos acompañan toda a vida.

Alén do saudable exercicio da dúbida, o pensamento filosófico fornece de recursos para forxar un criterio propio. Algo que agora semella perder o tempo, recurso inútil para esta sociedade que alenta a mudar o cerebro por un smartphone. As futuras cabezas baleiras non racharán por mor das humanidades, da ética ou da nefasta manía de pensar e poderán vivir coma os autómatas que describira Huxley nun mundo feliz, empastillados de soma ata as cellas, de botellón en botellón, sen faros, guías, estímulos nin modelos de crecemento persoal, intelectual e social.

ALÉN DO SAUDABLE EXERCICIO DA DÚBIDA, O PENSAMENTO FILOSÓFICO FORNECE DE RECURSOS PARA FORXAR UN CRITERIO PROPIO

Estamos ante unha decisión propia de iluminados, teimosos na cruzada de procurarlles motivos para a felicidade -asociada á ignorancia-, a tantas criaturas que estudan sen saber por que e para que. Cada ano saen das facultades milleiros de mozas e mozos que rematan o seu paso polas aulas comprobando a fatídica premonición de que se converterían en cifras anónimas nas estatísticas do desemprego. Dese paro que se fai máis intenso e irremediable en quen procuran o seu primeiro traballo. Claro que se non son conscientes das inxustizas, tampouco se mobilizarán contra delas.

 Como herdeira daquela muller que nos mandou comer nas hortas da sabedoría, animo a non deixar pasar esta arbitrariedade coma se tal cousa. Cómpre tomar conciencia da importancia que terá o mal tratamento deste saber nos plans de estudo e, se desde o feminismo viñamos vindicando o seu recoñecemento como corrente filosófica, agora teremos de redoblar esforzos para que non se corte a árbore matricial da filosofía. O que se nos vén é unha calamidade completa, pero aínda confío na forza da intelixencia e na lexitimidade da aspiración de podermos estudar a Kate Millet, Celia Amorós, María Xosé Queizán, María Xosé Agra e tantos centos de autoras e autores que nos axudan a pensar, a abrir os ollos e a procurar camiños. De feito, hai ideas que levantan o ánimo e xeran esperanza, como a do colectivo Filosofía si que conseguiu presentar unha iniciativa popular no Parlamento de Galicia apoiada por máis de 8.200 sinaturas, a miña entre elas.

Grazas -moitas- ao profesorado que a promoveu. Estamos con vós.

Cataluña y Euskadi, universos paralelos

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/10/03/cataluna-euskadi-universos-paralelos/0003_201710G3P16994.htm

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

Aprimeros del 2004 nadie apostaba por una victoria de los socialistas, que presentaban a un líder poco conocido pero que supo aprovechar su oportunidad. Ganó sin mayoría absoluta y, como marca la tradición en las Cortes Españolas, recurrió a los nacionalistas vascos, catalanes y gallegos para sacar adelante sus propuestas. Sus leyes sociales fueron aprobadas a cambio de las territoriales, que removieron los cimientos del Estado de las autonomías.

Lo cierto es que desde el último Gobierno de Felipe González, Convergencia i Unió y el PNV fueron firmes aliados de los partidos constitucionalistas. En cada negociación lograron constantes mejoras en la financiación autonómica y mayores cotas de autonomía, hasta el punto de que el Estado español está considerado como uno de los más descentralizados del mundo. Parece imposible, si atendemos a la denuncias del independentismo catalán de ser un pueblo oprimido, sojuzgado, sin libertades, imposibilitado para cultivar su cultura y su lengua, con falta de recursos, abandonado e incomprendido. Tal vez, de todo ello, lo único verdadero sea esto último, evidente en los dos Gobiernos de Mariano Rajoy, que instauró esta nueva política cuando ganó en el 2011 por una mayoría absoluta que no precisaba de acuerdos.

El nacionalismo vasco parece tener otra visión, sin renunciar a una independencia sine die, con el excelente concierto vasco basado en razones históricas. Incluso así, Ibarretxe -es decir- el PNV, intentó en el 2009 una reforma de su estatuto que se tramitó conforme marca la ley. En el Congreso de los Diputados no consiguió aprobarlo, pero ganó el respeto de todos los partidos políticos y de la opinión pública. Ello no impidió que las relaciones Gobierno central-Gobierno vasco vivieran una de sus mejores épocas, e incluso se estableciera un acuerdo, nunca reconocido, para terminar con el terrorismo etarra.

¿Qué ocurrió en este tiempo para que la aspiración independentista vasca, que tuvo en ETA peor expresión, fuera desactivada mediante políticas de diálogo y acuerdos -incluso con desencuentros- mientras en Cataluña se ha producido una rebelión sorprendente por su virulencia y ardor? ¿Acaso viven en universos paralelos? Esa pregunta deberían hacérsela Sánchez, Rajoy, Rivera, Urkullu, Iglesias, Garzón, Tardá, Puigdemont…. y no aparecer en público hasta que se pongan de acuerdo en la respuesta. Porque no es posible que algo tan importante se liquide con enfrentamientos propios de ocupaciones militares y poblaciones en pie de guerra.

Que nos lo expliquen y si no son capaces, que se vayan, se cierren las Cortes, se reseteen los últimos 40 años y volvamos a empezar desde cero. Repetir errores del pasado, a estas alturas, tendrá un coste inasumible.

El abismo del día después

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/10/02/abismo-dia-despues/0003_201710G2P15993.htm

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

Si hasta ahora se hablaba de estar al borde del abismo hoy sabemos qué se siente en caída libre. Y lo peor es la manipulación del concepto de democracia, usado como munición por ambas partes en conflicto, en detrimento de su noble significado y abriendo camino al populismo. Con el caso catalán teníamos un problema de enfrentamiento entre partidos e instituciones pero acabamos de asistir a la ruptura, de facto, de la convivencia y la paz ciudadanas en una reyerta retransmitida cuyas víctimas y heridas tardarán mucho en cicatrizar, con serio peligro de gangrena. Lástima que la intención anunciada por el presidente español de comparecer ante el Parlamento y reunirse con todos los partidos haya llegado cuando la zanja entre dos voluntades se ha hecho extraordinariamente profunda.

El referendo nació muerto. Ha sido un engaño consciente hacia una buena parte de ciudadanos que han creído en los dirigentes que lo organizaban. Como observadora electoral he participado en misiones de los parlamentos español y europeo en países tan complejos como Líbano, Venezuela o Serbia y me consta que lo ocurrido en Cataluña no se corresponde con los requisitos internacionales para homologar la legalidad de una llamada a urnas en sociedades democráticas. Y como ciudadana que ha participado activamente en la política gallega, española y europea, me consta también que la intervención del Gobierno español ha sido de tal desproporción que confirma su incapacidad para gestionar este asunto, y echo de menos un distanciamiento mayor del secretario general del PSOE en este sentido, que no restaría coherencia a su respaldo a la Constitución vigente.

Pero todo lo anterior deviene en mera coartada para el final perseguido por los independentistas catalanes en coalición. Puigdemont lo anunció con firmeza y se sabe que pretende cumplir lo que su ley de transitoriedad prevé: declaración unilateral de independencia de Cataluña, sin respetar las mayorías necesarias establecidas en las legislaciones serias que han dado garantías a las decisiones políticas en democracia. El Gobierno español podrá recurrir a la disolución de la autonomía catalana. La tormenta perfecta se ha hecho posible y la ruptura se confirma en su escenario peor. Estamos asistiendo a un preocupante debilitamiento de la democracia representativa que provocará una profunda crisis de los escenarios institucionales que forman el Estado, entre los que están, por cierto, las autonomías.

Hay que devolver a las urnas su capacidad para la cohesión y la correcta expresión de la voluntad ciudadana o el 1 de octubre del 2017 podría convertirse en el momento en que saltó por los aires el Estado de las autonomías y quién sabe si la monarquía parlamentaria fijada por la Constitución del 78. Lo cual, tal vez, esté en una hoja de ruta marcada de antemano.