Síndrome de alienación patriarcal

La Voz de Galicica. Opinión. Habitación propia

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/08/31/sindrome-alienacion-patriarcal/0003_201708G31P13994.htm

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

Todo parece indicar que sobre las decisiones judiciales que se están produciendo respecto a la custodia de los hijos de Juana Rivas y Francesco Arcuri, planea el síndrome de alienación parental (SAP), presunto trastorno psicológico achacable al progenitor o progenitora que predispone a sus hijos contra el otro en la disputa por su custodia. La psicóloga forense Sonia Vaccaro lo considera una ideología sin validez científica que empezó a difundirse tras la aprobación de la Ley de Violencia de Género y es defendida por grupos que se sienten afectados por ella. Vaccaro advierte sobre la anomalía que supone que «tratándose aparentemente de un trastorno, su tratamiento y diagnóstico solo se manifiestan en el ámbito judicial». Pues sí. Resulta, cuando menos, chocante.

El síndrome de alienación parental fue fruto de una ocurrencia del médico Richard Gardner, en 1985, para argumentar a su favor durante el litigio por la custodia de sus propios hijos, sin duda muy predispuesto por sus convicciones e intereses personales. Existen opiniones a favor y en contra sobre su validez científica y la conveniencia de utilizarlo como fundamento de resoluciones judiciales donde casi siempre va en detrimento de la madre. Lo cierto es que ninguna organización científica de referencia, como la Organización Mundial de la Salud o la Asociación Americana de Psiquiatría, le reconocen entidad clínica. Del mismo modo, Save the Children considera preocupante que los juzgados le den crédito sin practicar una investigación exhaustiva por la desprotección que produce sobre los menores.

En España, el Consejo General del Poder Judicial también lo ha invalidado, hasta el punto de negar que sea una categoría clínica y dejarlo reducido a una teoría pseudocientífica; ya en el 2011 instaban a los jueces a no utilizarlo porque podía servir para culpar a las mujeres de los miedos razonables de los niños hacia un padre violento. Y la Asociación Española de Neuropsiquiatría ha calificado el SAP de «castillo en el aire».

Pero no hay manera. Esta ideología ha llegado para quedarse como magnífica aliada de la mentalidad machista. Esa que predetermina a la mujer que denuncia al maltratador como mala-malísima de solemnidad, artera, arpía y capaz de cualquier cosa con tal de salirse con la suya, merecedora, por ende, de ejemplar castigo cuanto más si se exhibe ante la opinión pública. Porque algo habrá hecho… Lo increíble -lo inaceptable- es que esta forma de pensar, de interpretar la realidad y de sancionar delitos, esté instalada en la moral personal de quienes deben interpretar y aplicar el derecho sin prejuicios.

Es muy preocupante que un mal juicio no tenga consecuencias para quien lo emite. Y de lo que tendrán que comenzar a ocuparse los psicólogos, y los políticos que hacen las leyes, es de incorporar otro síndrome, pero este de alienación patriarcal, como circunstancia que pueda invalidar sentencias contaminadas por una ideología de género construida contra las víctimas.

Un rayo de luz en un juzgado

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/08/24/rayo-luz-juzgado/0003_201708G24P13992.htm

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

Su paisano, Federico García Lorca, habría visto en ella la historia y el pulso de las mujeres que inspiraron sus creaciones. Juana Rivas decidió presentarse ante el juez de guardia del Juzgado de Instrucción número 9 de Granada, José Luis Ruiz Martínez. La Justicia -de suyo ciega- parecía totalmente sorda para ella y en este juez ha creído encontrar al ser humano que necesitaba, dispuesto a escuchar su testimonio, o lo que sus detractores llaman «versión interesada de los hechos». Es pronto para pronosticar cómo se desarrollarán los acontecimientos, pero lo sucedido hasta ahora da mucho que pensar por la progresiva alarma social y posiciones muy enfrentadas.

Mariano Rajoy, que no es especialmente locuaz en cuanto a los problemas de las ciudadanas, recomendó ponerse en la piel de la mujer a la que iban a arrebatar a sus criaturas. Otra cosa será que su palabra tenga predicamento en el Ministerio Público, que parece avalar el empeño del padre de devolver a sus hijos al paraíso del que huyó, imprudente y osada, esa madre que se paseó por las casas de media España, como una delincuente que elude la acción de unos procedimientos judiciales en entredicho. Francesco Arcuri tiene, también, el apoyo de quienes desean impedir a toda costa que lo que llaman «ideología de género» se cobre una pieza en forma de victoria de la razón por encima de la burocracia judicial. Si consigue su propósito, pasará al santoral de los héroes de la misoginia más recalcitrante.

Hay quien dice que Juana no es creíble porque se la ve firme y entera, con un comportamiento no apto para las auténticas sufridoras, que suelen tirar la toalla ante la insuperable fatiga que produce tropezar una y otra vez con el muro infranqueable -y no siempre perceptible- de las barreras patriarcales que nos acompañan. Incluso la califican de arrogante por seguir la senda de aquellas locas sesenteras que querían controlar su capacidad reproductiva -y lo consiguieron- a base de sumarse a quienes eran juzgadas y condenadas como criminales porque una ley las metía, legalmente, claro está, en la trena.

En nuestra reciente democracia, movimientos como la insumisión al servicio militar obligatorio o a las restricciones que se quisieron hacer al aborto están frescas en la memoria. Son algo más que palabrería progre, pues este tipo de resistencias han producido buena parte de cambios sociales de indiscutible relevancia. Luther King consideraba que quien infringe una ley porque su conciencia la considera injusta, y acepta voluntariamente una pena de prisión, a fin de que se levante la conciencia social contra esa injusticia, hace gala, en realidad, de un respeto superior por el derecho. No seré yo quien se lo discuta. Ojalá el rayo de luz que Juana Rivas creyó ver en su comparecencia, sea algo más que una ilusión óptica.

ENTREVISTA A MXP POR REBECA RUIZ SOBRE LA VIOLENCIA VICARIA EN LA VIOLENCIA MACHISTA

23/08/2017

REPORTAJE SOBRE EL TRATAMIENTO MEDIÁTICO DE LOS CASOS DE LA VIOLENCIA VICARIA EN LA VIOLENCIA MACHISTA, A PROPUESTA DE REBECA RUIZ PARA UN TRABAJO DE FIN DE GRADO EN PERIODISMO, EN LA UNIVERSIDAD CARLOS III.

RR. ¿Por qué se relaciona la violencia vicaria con la violencia de género y cuándo se unen ambos conceptos?

MXP. En psicología, vicario se utiliza para referirse al aprendizaje derivado de fuentes indirectas como la observación, en lugar de una instrucción directa. De ahí el término “aprendizaje vicario”.

La psicóloga feminista y especialista en violencia de género, Sonia Vaccaro, ha utilizado el término “violencia vicaria” en sus publicaciones. En su opinión, que yo comparto, la violencia vicaria es una forma de violencia y maltrato a las mujeres a través del daño a sus hijas e hijos. Es aquella violencia que se ejerce sobre los hijos para herir a la mujer (madre) que es a quien se quiere dañar. Al hacerlo a través de terceros -por interpósita persona- es aplicable el adjetivo “vicario” cuyo significado es “persona que ayuda o sustituye a alguien en sus funciones.

RR. ¿Cómo se explica el patriarcado y el machismo dentro de la violencia de género?(*)

MXP. Dos de las pensadoras que mejor se han ocupado del análisis, explicación y comprensión de la violencia de género, hoy ya vinculada con el machismo de manera inequívoca, son Marcela Lagarde y Laura Rita Segato. Ambas se han preocupado por aportar nuevos conceptos que sintetizan realidades para entender los mecanismos del patriarcado.

La antropóloga mejicana, Marcela Lagarde, acuñó el término feminicidio para tipificar las muertes violentas de Ciudad Juárez, en Méjico, que, por extensión, se aplica ya a los asesinatos que se corresponden con la violencia de género, es decir, los que tienen lugar en el seno de relaciones afectivas, son cometidos por los varones y las víctimas son -o han sido- sus parejas. Si bien, durante los primeros momentos la violencia así descrita se circunscribía a las personas con vínculos sentimentales, cada vez es más frecuente que se extienda a otros miembros de la familia de las mujeres: madres, hermanas, hijas e hijos.

Respecto al machismo, Laura Rita Segato, también antropóloga, argentina, ha definido la “pedagogía de la crueldad” como la que convierte la vida en cosa y disminuye la empatía, la sensibilidad hacia el sufrimiento delos otros, que es lo que ocurre en la forma en que el “macho” contempla los efectos de su comportamiento con las mujeres.

Segato ha estudiado también lo que denomina como “la ideología del macho”. Transcribo un texto muy clarificador al respecto: “En el brote de violencia que tenemos (en Argentina, el mes de abril ha sido tremendo) la primera víctima son los propios hombres, pero no lo saben porque no consiguen verse o colocarse como víctima, porque sería su muerte viril. Lo que yo llamo “mandato de masculinidad”, tener que demostrarse hombre y no poder hacerlo por no tener los medios. El paquete de potencias que les permite mostrarse viriles ante la sociedad, lleva a la desesperación a los hombres, que son victimizados por ese mandato y por la situación de falta absoluta de poder y de autoridad a que los somete la golpiza económica que están sufriendo, una golpiza de no poder ser por no poder tener”.

(*) Sugiero que el planteamiento se haga en sentido inverso: ¿cómo se explica el machismo y la violencia de género dentro del patriarcado?

RR. ¿De qué manera actúa el feminismo?

MXP. El feminismo es muchas cosas a la vez: un movimiento social; una forma de explicar y concebir la sociedad; una filosofía; un pensamiento político… Busca la verdad, la igualdad de derechos, la convivencia pacífica, el respeto y la mejora evolutiva de la humanidad. La perspectiva feminista es multidisciplinar. Cada vez hay más investigación histórica, sociológica, antropológica, psicológica o política, realizada con perspectiva de género, es decir, con un enfoque que tiene en cuenta la desigualdad que sufre el sexo femenino. Una de las ideas más movilizadoras es hacer ver que los problemas que vienen aceptando las mujeres como consustanciales y naturales, son, en su mayor parte, situaciones que trascienden la esfera privada y personal, que requieren de una visión y un tratamiento desde la esfera pública.

El feminismo actúa visibilizando y denunciando los mecanismos de legitimación social y personal que tiene el machismo. Son auténticas barreras patriarcales que, generalmente, están incorporadas al inconsciente colectivo y a las normas en torno a las cuales se han construido las sociedades. Justifican el dominio y el poder del sexo dominante, el masculino, sobre el sexo dominado, el femenino en base a prejuicios que no suelen ser sometidos a discusión ni análisis. Son “falsas verdades” aceptadas. Sería muy extenso referirlas todas pero hago mi propio resumen.

Contra las mujeres:

  • Debilidad natural de la mujer: Porque durante la gestación y cría de su descendencia necesitan ser protegidas.

  • Excesiva emocionalidad: Las mujeres son más lábiles emocionalmente mientras que los hombres saben controlar sus emociones.

  • Inferioridad: Las mujeres están sujetas a las consecuencias de su capacidad para la procreación, a las molestias de la menstruación, al declive de la menarquía, a la reprobación social para ejercer libremente y sin consecuencias no deseadas su sexualidad… (Todavía hay muchas familias que lamentan tener hijas y en países como China e India, precisamente los más poblados, se ve como un problema).

  • Las mujeres están más capacitadas para los trabajos de cuidadora porque “lo llevan en su naturaleza.”

A favor de los hombres:

  • Hay un mandato divino: Las religiones consolidan una visión discriminatoria de las mujeres, especialmente las monoteístas donde la máxima deidad tiene forma masculina.

  • Mayor fuerza del hombre: El hombre es más fuerte físicamente y en una cultura basada en la ley del más fuerte, tiene el derecho y la obligación de mandar y decidir por las más débiles.

  • Costumbre: La legitimidad para dirigir la tienen los varones porque siempre ha sido así (el lenguaje lo ratifica dando al género masculino la capacidad de identificar también al femenino)

  • Las mujeres tienen la culpa de la excitación que produce a los hombres la visión de los cuerpos femeninos. Ellos son víctimas y eso justifica un comportamiento agresivo.

RR. ¿Qué es la ideología de género?

MXP. Es un término acuñado por sectores extremadamente reaccionarios de la iglesia católica para socavar al feminismo. Consideran que la aceptación de género en lugar de sexo, se corresponde con una estrategia diseñada para erradicar conceptos como hombre/mujer y dar paso a la elección de una adscripción sexual no condicionada por cuestiones biológicas. El género, desde este punto de vista, haría prevalecer la identificación social por encima de la fisiológica.

Si bien es cierto que el feminismo busca la liberación del arquetipo patriarcal de lo que representa el sexo femenino y su equiparación igualitaria en derechos, oportunidades, respeto y legitimidad, con el masculino, la ideología de género de la que se acusa desde sectores fundamentalistas, sería un paso más allá y buscaría la no distinción entre sexos. Arguyen que tiene sus raíces en el materialismo y el existencialismo ateo (Marx y Engels), y consideran que su más notable representante ha sido Simone de Beauvoir (“no naces mujer: ¡te hacen mujer!). Insisten en que fue en la Cumbre Mundial de las Mujeres que la ONU (Pekín, 1995), cuando se incluyó por primera vez el término género en la agenda feminista.

En mi opinión, esta guerra contra el feminismo se debe a que éste cuestiona valores que sustentan las creencias de la iglesia católica (http://es.catholic.net/op/articulos/39905/cat/604/profundizando-en-la-ideologia-de-genero.html).

Personalmente, considero que una vez acuñado el término, puede dársele la vuelta ya que ideología se define como conjunto de ideas que caracterizan a una persona, escuela, colectividad, movimiento cultural, religioso, político, etc, y género como manera de ser una cosa que la hace distinta a otras de la misma clase.

Por lo tanto, la campaña de descrédito que se pretende hacer con esta denominación puede revertirse hacia quienes la crearon: la violencia machista es también una manifestación de una ideología de género porque transmite valores, arquetipos y actitudes antisociales que caracterizan a un gran número de personas del sexo masculino, en perjuicio del sexo femenino.

RR. ¿Por qué la identifica con el terrorismo? (Concepto “terrorismo machista”)

MXP. Porque la Real Academia recoge como definición de esta palabra, dos acepciones: “Forma violenta de lucha política, mediante la cual se persigue la destrucción del orden establecido o la creación de un clima de terror e inseguridad susceptible de intimidar a los adversarios o a la población en general” y “sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.”.

La primera es aplicable porque, en materia de género, lo privado es público, por lo tanto, tiene correlato político; además el orden establecido en estos momentos con la legislación existente, penaliza la violencia de género. Y en cuanto al efecto de intimidar a “los adversarios” es evidente. Respecto a la segunda definición, se explica por sí sola.

RR. ¿Cree que se puede hacer un paralelismo entre “violencia psicológica” y “violencia vicaria”? (Entendiendo que ambos se pueden usar tanto fuera como dentro de la violencia de género).

MXP. Vuelvo a la Real Academia para saber que se entiende por violencia: Uso de la fuerza para conseguir un fin, especialmente para dominar a alguien o imponer algo. Esto es lo que ocurre con la violencia de género.

Violencia vicaria tiene que ver con los medios que se emplean para ejercerla, en este caso, interviniendo sobre la descendencia (sujetos subsidiarios) de la mujer a la que se quiere causar un daño profundo (fin que se persigue). Como se ha dicho, vicario tiene que ver con un elemento que se emplea por substitución para llegar a otro objetivo prioritario. Que esto tenga un efecto psicológico sobre la víctima es innegable, pero todo confluye en el deseo de dañar, incluso más allá de la propia muerte, a una persona del sexo femenino. Siempre se ha dicho que las madres -y los padres- preferirían morir ellos que ver morir a sus hijas e hijos. Esto da idea de la maldad de quien utiliza a menores indefensos para agredir a sus madres al ocasionarles un sufrimiento insuperable.

RR. ¿Se debe buscar otro término para referirse solo a los casos de violencia de género que se hayan hecho mediante violencia vicaria (como el de los hijos de José Bretón)? ¿O cree que “violencia vicaria” es un término adecuado para designar esta problemática aunque pueda hacer referencia a otros aspectos fuera de la violencia machista?

MXP. La violencia vicaria es aplicable a cualquier forma de violencia que busque producir un daño directo pero actuando sobre personas interpuestas.

RR. En su opinión, ya que existe un gran debate terminológico ¿es más acertado hablar de “violencia de género” o “violencia machista”?

MXP. En mi opinión es muy oportuno centrar cada vez más el asunto y visibilizar el machismo como un problema -una patología- social y psicológica que debemos corregir. El concepto de género es más ambiguo y requiere de una preparación previa para comprender su significado: violencia que se ejerce sobre las mujeres por el hecho de serlo, es una idea compleja y difícil de percibir para una gran mayoría de personas.

Machismo se define como la actitud o manera de pensar de quien sostiene que el hombre es por naturaleza superior a la mujer. Personalmente, creo que deberíamos empezar a hablar de la misoginia porque su significado es mucho más cercano a lo que se quiere describir: Aversión a las mujeres o falta de confianza en ellas, pero acepto que machismo es una palabra de comprensión más fácil, pues en su raíz lleva el término “macho” que remite inmediatamente a un ser del sexo masculino.

Vigo, agosto 2017. María Xosé Porteiro

La hermana musulmana

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/08/22/hermana-musulmana/0003_201708G22P16993.htm

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

Serge nació en Estrasburgo en 1962 al tiempo que los árabes invadían Argelia y la excolonia dejaba de ser francesa. Lo conocí en Londres, como gerente de una empresa de servicios. Por su aspecto y forma de relacionarse nunca lo hubiera tomado por árabe: piel blanca, ojos claros, abierto… como su ídolo, Zinedine Zidane, también francés de padres bereberes, los primeros pobladores del actual Magreb, anteriores a la invasión árabe.

Nuestra mirada hacia el sur del Mediterráneo suele olvidar a la Kabilia, asentamiento histórico de un pueblo que lleva catorce siglos combatiendo la colonización árabe-musulmana, por mantener su lengua -el amazigh-, su cultura y su falta de adscripción religiosa. También rechazó el colonialismo francés y en los últimos treinta años vive movilizada contra Bouteflika, el dictador que impuso el árabe como única lengua a mediados de los noventa. Las señales de tráfico con los topónimos en árabe tapados con espray para expresarlos en su forma original es una imagen que aquí no nos dejaría indiferentes.

La madre de Serge lo rechazó cuando se hizo musulmán infligiéndole uno de los castigos más duros que pueden darse en una cultura que dicen matriarcal. El paso a su nueva fe tuvo que ver con la necesidad de integrarse con otros jóvenes procedentes de las colonias francesas en la metrópolis, para lo que tuvo que hacer un viaje de doble dirección: de la Kabilia a Francia y dentro de esta al mundo árabe, del que intentaban, paradójicamente, escapar. Se fue a Inglaterra buscando ser aceptado y sentirse parte de su comunidad de adopción. Es decir, desarraigado en busca de una identidad.

Mi amigo vive con el corazón partido desde entonces. Cuando visita a la familia que quedó en Argelia, sufre terriblemente por las condiciones precarias, la persecución y la falta de libertades que imponen aquellos a quienes eligió como grupo social. Y también sufre cuando la abuela va a visitar a su nieta a Londres porque regresa de inmediato a su refugio francés, incapaz de soportar la carne halal, los cinco rezos diarios, las visitas a la mezquita y la inmersión de la pequeña Amina en las enseñanzas del Corán. Para más complejidad, en el coche de Serge suena siempre la música del icono de la resistencia bereber, Matoub Lounès, asesinado por cantar en amazigh. En su canción La hermana musulmana le reprocha: «Lo sabes, estamos agotados, destrozados; el infortunio se ha abatido sobre nuestras espaldas». Y es verdad. La desgracia no cesa de aumentar, pues la Kabilia es objetivo del terrorismo yihadista desde sus inicios, añadiendo desolación a la desolación.

Por eso, la noticia de que los terroristas yihadistas de Cataluña son bereberes, y las imágenes de sus madres y hermanas, en Ripoll, rotas por el llanto y pidiendo perdón, me han puesto la cabeza del revés.

El terrorismo machista sí es ideología de género

http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/08/22/el-terrorismo-machista-si-es-ideologia-de-genero-opinion/

Resumen Latinoamericano / María Xosé Porteiro, Tribuna Feminista / 22 de agosto de 2017

Cada vez se extiende más el concepto de terrorismo machista cuando se habla de violencia de género. A la vez, se está produciendo una furibunda reacción por parte de quienes creen que el terrorismo es algo demasiado serio como para bajarlo a un terreno que aún se considera privado; se manifiestan con incomprensión, disgusto o decidido rechazo, tal vez porque su uso pone luz intensa y altavoces a un genocidio ocultado -y no reconocido ni asumido- hasta hace bien poco tiempo.

El diccionario de la RAE nos da tres significados para este vocablo: 1. Dominación por el terror. 2. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. 3. Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.

En mi opinión, incluso cuando esta réplica procede de personas o colectivos que combaten la violencia de género, asistimos a una rebelión del patriarcado y sus preceptos que tenemos inoculados en el inconsciente personal y colectivo. Esta forma de entender la sociedad y las relaciones entre personas de distinto sexo ha generado un orden establecido que es preciso modificar pero ya se sabe que los cambios de lo conocido y practicado desde siempre, generan miedo o rechazo.

Pero el lenguaje no es un lago con aguas estancadas, si no que se renueva para identificar y poner nombre a las nuevas realidades, usos, costumbres… Objetivamente, las definiciones oficiales se corresponden totalmente con el terrorismo machista, al menos en la primera y segunda acepción. Y de la tercera, podríamos ocuparnos con más calma pero entiendo que se puede discutir.

Esta forma de terror tiene seguidores. En menos de tres meses pasan de 20 los asesinos en España que han seguido sus métodos en la más dura de sus expresiones: acabar violentamente con la vida de mujeres y familiares directos (hijas, hijos, suegra…). Resulta llamativo que se comporten como kamikazes ineficientes que dicen querer inmolarse pero aciertan poco. Actúan siguiendo un mismo patrón que considero identificable con la ahora llamada ideología de género -concepto muy aplicable al machismo, no al feminismo que es un movimiento a favor de la Paz y la Justicia entre los seres humanos-. Como tal ideología de dominación, se transmite por múltiples vías con la ayuda de la globalización de la comunicación. Se generan “militantes” que se sienten preteridos, ofendidos a título individual, y que ven en los feminicidios una inspiración que identificable con sus más íntimos deseos. Creo que les mueve la intención de ser héroes de su causa y no dudo de que el eco de sus venganzas genera modelos de comportamiento mediante el innato aprendizaje vicario. Es una forma de guerra larvada disfrazada de asuntos personales, porque en realidad es una reacción enfermiza desde lo social para frenar un cambio cuyas dimensiones ya están a la vista (*).

Identificar como terroristas a los asesinos de mujeres es, por tanto, lo correcto. Estamos hablando de asesinos -organizados o no- con un mismo fin, métodos y estrategias semejantes. De criminales que tienen un gran apoyo, explícito o silencioso, de una sociedad que disculpaba este comportamiento con atenuantes como “crimen pasional” y “cuestión de honor”.

Hay que parar este genocidio por goteo que acaba por formar un torrente de vidas robadas. Y si para ello hay que recurrir al tabú del terrorismo, ahí estamos. Porque SÍ es preciso escandalizar. No es momento de paños calientes si no de exigir que los asesinos de mujeres depongan las armas, sean condenados adecuadamente, tengan la reprobación social que merecen y, cuando sea necesario y lo admitan, reciban ayuda psicológica y re educación para que dejen de comportarse según viejos y degenerados modelos podridos y contaminantes…

¿O será falso que pertenecemos a sociedades civilizadas?

Ecofatiga

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/08/16/ecofatiga/0003_201708G16P12995.htm

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

No se aprecia especial alarma ante el imparable crecimiento de hectáreas quemadas que precisarán otros mil años para regenerarse, y aunque lloramos con el incendio de Pedrógão, tampoco parecen preocupar demasiado las intenciones de la mayor pastera portuguesa, Navigator, de expandirse, Miño arriba, ante la limitación de eucaliptales en el país vecino.

La intencionalidad frecuente está constatada y confirmada desde instancias oficiales, con picos de actividad en días y horas concretos para dificultar la vigilancia y la reacción inmediata de los medios antiincendios. Incluso se asume con normalidad la pérdida de vidas humanas entre los efectos colaterales que vienen en el mismo paquete estadístico. Como también está asumida la relación entre el uso agresivo e intensivo del monte para actividades industriales que fuerzan su degradación, lo cual no ha impedido la permanencia de Ence en Pontevedra hasta el 2073.

Plácido Baamonde, subdirector xeral de Defensa contra incendios forestais desde 1991 hasta 1995, recordaba estos días en las redes las causas y motivaciones por las que se prenden fuegos en los montes, y lo hacía para demandar que se haga pública toda la realidad que subyace en tantos incendios, recurrentes y previsibles en cuanto el verano hace acto de presencia. Sumarnos a su petición de altura moral e histórica para afrontar el problema a corto, medio y largo plazo, tal vez nos ayude a despertar y recuperar un mínimo nivel de corresponsabilidad con lo que está ocurriendo: una grave amenaza social, económica, política y ambiental ante la cual hay que tomar decisiones históricas. Dice Baamonde que «de no hacerlo así, la destrucción del territorio se irá acentuando con el cambio climático», y yo añado que pasaremos a la historia como unos descerebrados.

Personalmente, esta moda naíf de asimilarnos a California, con un simpático hallazgo léxico, Galifornia, me preocupa bastante. No parece sensato seguir alimentando el despropósito de nuestra aproximación al paisaje australiano o a la climatología propia de otras latitudes. Hablar de medio ambiente supone abordar cuestiones económicas pero requiere un planteamiento ético y un compromiso más necesario cada día que pasa, a pesar de la sensación de cansancio que se percibe en buena parte de la sociedad ante el discurso ecologista. No es raro que así ocurra, porque la moda de lo ecológicamente correcto ha llegado para quedarse al mundo del márketing empresarial, que vende una vida mejor al tiempo que consolida modelos caducos de explotación de los recursos. Al final se genera descrédito por la instrumentalización de los argumentos y llega el cansancio por el esfuerzo militante que requiere tanta reacción para asimilar o apropiarse del mensaje hasta hacerlo inútil. Eso que los sociólogos llaman la ecofatiga.

Hablar de medio ambiente supone abordar cuestiones económicas, pero requiere un planteamiento ético y un compromiso más necesario cada día que pasa

América last

La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/08/14/america-last/0003_201708G14P11991.htm

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

Tornar a debilidade en virtude é o que está a facer Donald Trump, reconvertido de líder con mirada introspectiva cara aos recunchos máis perdidos do seu inmenso país, a se subir máis unha vez a algunha gárgola gótica para albiscar o mundo, vestido de Batman, e ocuparse dalgunha ca outra guerra mundial, porque a paz aburre, non é noticia e non xenera lucro inmediato.  Chegaron moi axiña os tempos de «América last», cun caixón onde se lle acumulan os fracasos á hora de sepultar a xeira Obama mentres medran a violencia do supremacismo de extrema dereita e o retroceso nos dereitos civís. As feblezas na política interna resólveas –dejà vu da política USA- acudindo ao escenario mundial para demostrar un poderío baseado, preferentemente, nas dimensións dos mísiles en pleno exercicio da xefatura maior de tódolos exércitos. E se fose certo que somos o que odiamos, non é de extrañar que os obxectivos internacionais para Trump sexan líderes de opereta en cadanseu estilo. Se se quixesen procurar persoaxes máis grotescos habería que fabricalos por encarga, incluido el mesmo. Alén diso, e como argumento de valor, Corea do Norte e Venezuela teñen en común que representan -ou lembran xa difusamente- a enemistade histórica entre capitalistas e comunistas que se deseñou na guerra fría, mesmo sendo a día de hoxe muxicas comparadas coas lapas do que foi o grande imperio liderado pola URSS. Nas Américas, Cuba hai tempo que deixou de ser críble -ou temible- entre outras cousas porque alén de posición xeoestratéxica, nada ten para ofrecer a algunha potencia que lle dea respiro económico; México só lle serve para alimentar xenofobia; Colombia é un aliado perfecto; a esquerda vai de peor en peor canto máis ao sur se mire e, arestora, Venezuela ocupa moi ben o territorio do famoso patio traseiro á hora de gañar posicións, encher o peto ou teatralizar e amagar coa forza do máis forte. Por se fose pouco, o estado bolivariano ofrece reservas inesgotables para a economía dos combustibles fósiles que promove Trump. Na outra beira, en perfecta triangulación co preferente espazo de tensión bélica que resulta ser o Pacífico, está o retrouso coreano do Norte, onde se demostra que o ollo do grande irmán non da entrado en todas as xanelas, sobre de todo, nas que están pechadas a contaminacións externas. A cousa daría para rir de non ser porque, se cadra, entre tanto xogar ao póker, de farol en farol, alguén poda trabucarse, convertir esta festa de necios nunha ameaza real, e confirmar a postverdade trumpiana de que o cambio climático non supoñerá o fin desta nosa civilización porque abonda coa poderosa estupidez humana para facelo todo moito máis a presa. Como decía a o vello mariñeiro, haberá que deixar ir ata ver o que pinten Rusia e China neste cúmulo de despropósitos apocalípticos porque Europa, agachada no seu propio embigo, pouco chío vai dar.