La sonrisa de Abascal

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La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia
La sonrisa de Abascal
María Xosé Porteiro
26/07/2019 11:04 H

¿Qué comen estos diputados que juegan al desempate en tiempo de prórroga después de pasar los 90 minutos que dura el partido dirigiéndose miradas feroces y reproches lánguidos? La disputa para la investidura frustrada de Sánchez ha sido un espectáculo digno de un reality en busca de audiencia a costa de calidad y buen hacer, en una demostración lamentable de inexperiencia, bisoñez y tontería. Los votantes de izquierda estarán perplejos, mientras que los de derecha solo tienen que sentarse a esperar que en las bancadas de enfrente sigan infligiéndose heridas y distrayéndose aquellos que deberían cuidar de que la otra brecha -la que confirma la imagen machadiana de las dos Españas- haga impracticable la reconciliación ante la ausencia de ese ‘algo en común’ por el que merezca la pena seguir juntos. Como los alumnos perezosos, han perdido la oportunidad de aprobar en julio y, tras el clamoroso suspenso, se abre un plazo de apenas dos meses para intentar aprobar en septiembre.

En este lapso de tiempo podrían intervenir mediadores internacionales para achicar la inundación y convertir a los púgiles que se miran con desconfianza en compañeros del gabinete de ministros para poner fin a un insostenible stand by de la gobernabilidad. Para ello tendrán que hacer muchos deberes y escribir mil veces en la pizarra la máxima churchilliana de que la democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás, porque el debate de investidura confirmó que por estos pagos la cultura del diálogo y el acuerdo lleva rota mucho tiempo. Lo presagiaban las tertulias de vociferio e insultos que cada semana ofrece una cadena televisiva que se precia de crear y tumbar líderes políticos, instruyéndoles en la máxima de que hay que discutir para ganar, no para hacer prevalecer la razón.

Entre tanto despropósito, un renovado diputado Rufián cantaba las verdades al lucero del alba: «Soy de izquierdas y estoy harto de perder siempre», consciente de estar ante una oportunidad irrepetible porque en la convocatoria de septiembre las cosas pintarán muy feas para que ERC pueda votar a favor de un Gobierno de coalición por las novedades judiciales que se esperan. Por lo demás, la sonrisa satisfecha de Abascal me pareció más elocuente que cualquier discurso.

Se lo tienen que trabajar

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La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia
MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

Esta sesión fallida de investidura por falta de mayoría absoluta nos ha servido para hacer examen de la capacidad parlamentaria de algunas de sus señorías. A saber, Gabriel Rufián, que hizo bien disculpándose por sus primeras actuaciones parlamentarias caracterizadas por el exabrupto y la propensión a la bulla, ahora advirtiendo a diestra y siniestra de la necesidad de diálogo y acuerdo. En el otro extremo, Abascal, el portavoz de Vox, en su estreno en la Cámara, demostró el largo camino que le queda para sustituir las ofensas por propuestas alejadas de una imagen -siquiera borrosa- de gobierno. Ciudadanos, enfangado en el frikismo, siguió absorto por la egolatría de un líder que solo se ve a sí mismo. El portavoz del PP, Casado, demostró mejores maneras que aquel joven ganador del congreso más traumático de su partido, sin papeles y con alguna crítica complicada en su primer gran debate post Rajoy.

Iglesias demostró que domina la escena como nadie, pero sabiendo que no está en una plaza de toros ante un público entregado y enardecido. Y Pedro Sánchez, el candidato resiliente, avizorando la meta y sabiendo que las fuerzas están contadas y que precisa de aliento, valor y talante para superar el esprint del jueves. John F. Kennedydecía que nunca hay que temer negociar, pero tampoco, nunca, deberá hacerse desde el temor. Así es la política y, probablemente, las relaciones humanas en su conjunto.

Tengo un crédito absoluto en la democracia. El paso por las instituciones es un ejercicio de madurez y aprendizaje inigualable, pero está siendo muy complicado formar gobierno en un hemiciclo renovado en la media de edad y, por fin, igualitario entre ambos sexos. Este Parlamento se parece mucho al país que representa, pero es también el retrato de una sociedad polarizada y habituada a las redes sociales más que al diálogo cara a cara, con papel, lápiz y un marco de debate donde ir encajando lo que uno quiere y cediendo a lo que el otro espera. Tal vez sea un signo de los tiempos o tal vez sea, tan solo, la confirmación de que estamos ante una generación de políticos que necesitaban pasar por esta prueba de iniciación a la madurez. «Esto no puede ser un contrato de adhesión -afirmó un veterano Aitor Esteban, portavoz del PNV-, se lo tienen que trabajar, pero hay una oportunidad».

La alfombra roja

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MARÍA XOSÉ PORTEIRO
23/07/2019 05:00 H

Al PSOE y Unidas Podemos les tocará ser los artífices de esa nueva forma de entender las alianzas políticas que se llama gobierno de coalición, un estreno de altos vuelos para la España que salió del franquismo con una apuesta férrea por el bipartidismo y que desde las primeras elecciones democráticas ha sido la única opción viable para la gobernabilidad. Tal vez estemos a las puertas de pisar la alfombra roja de las premières, a punto de aplicar la fórmula más habitual en los gobiernos de la Unión Europea, donde solo uno, Portugal, es totalmente de izquierdas. Siete, de momento, son coaliciones de centro izquierda, como Dinamarca o Suecia. Ocho, de centro derecha, como Países Bajos o Grecia. Cuatro, totalmente de derechas, como Italia o Hungría. Cinco tienen mayorías de centro, Francia entre ellos. Dos son francamente atípicos: Alemania, con una gran coalición de todos los partidos, y Austria, con un gobierno tecnocrático y apartidista.

El sueño de Sánchez sería, probablemente, un gobierno a la portuguesa con una mayoría clara de izquierdas, y quizá también lo sea de la mayoría de los votantes socialistas, pero suelen olvidarse, al sentarse a soñar, de la enorme diferencia que existe entre la realidad política de uno y otro país de la península ibérica, que radica en la tensión territorial de España, con tres puntos de conflicto: Cataluña, País Vasco y Galicia, cada uno en su nivel de intensidad. Portugal es un estado no descentralizado, donde los ecos de su pasado imperial siguen vigentes y establecen un único modelo posible, jacobino y centralista, como demostró un fallido intento de regionalización hace varios años. El caso español se alimenta de sucesivos fracasos históricos para trazar un estado federal donde las aspiraciones independentistas no tuvieran cabida y se articulara una convivencia más eficaz y con más estabilidad que la conseguida con la España de las autonomías. De no haber estado tan cerca el aliento del régimen salido del golpe de Estado del 36, tal vez la transición democrática hubiera tenido un recorrido distinto. Lo cierto es que, a día de hoy, tenemos el país que tenemos y la abstención de partidos con diputados encarcelados será decisiva para determinar si habrá gobierno ahora, si habrá que volver a sacar las urnas en septiembre, o si habrá que repetir elecciones en otoño.

Sánchez, presidente

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MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

 

Hace menos de un año nadie daba un euro porque Pedro Sánchez llegara al Gobierno por la fuerza de los votos. Tenaz y resiliente, hoy procede felicitarle por jugarse el todo por el todo confirmando que la moción de censura no fue un error ni una anomalía democrática, como afirmaban la oposición política y mediática. Pasará a la historia por ser el primer presidente sin escaño, con un Ejecutivo feminista y capaz de sobrevivir con solo 84 de los 350 congresistas. En solo diez meses su Gobierno trajo mejoras sociales llamativas como la subida del salario mínimo, impensables en los gobiernos anteriores. Las elecciones pasan factura al PP tras un recambio de liderazgo hacia el pasado aznarista, dejando de ser la casa común de la derecha española y permitiendo la pinza Ciudadanos-Vox. Preparémonos a escuchar los debates más agrios protagonizados por estas otras dos derechas desde la cómoda posición de no tener que apoyar a nadie para gobernar.

Un escenario importante, pero más tardío, será el gallego con las autonómicas dentro de un año y medio durante el cual, Alberto Núñez Feijoo podría jugar un papel relevante ante la necesaria recomposición del Partido Popular.

En Galicia, además, se confirma lo caro que pagan las fuerzas a la izquierda del PSdeG su inexplicable división, con el derrumbe de las Mareas como opción política influyente en la política española y la incapacidad del BNG para recuperar su voz en este espacio, mientras el socialismo gallego vela armas ante las próximas autonómicas con una esperanza creíble de volver a gobernar.

La convocatoria electoral por el bloqueo de los nacionalistas catalanes a los primeros presupuestos del Gobierno saliente, deviene en la paradoja de un posible pacto PSOE-UP-ERC para la investidura. Será una gran novedad la negociación con Junqueras en prisión y una pésima noticia para un Puigdemont derrotado en su propio Waterloo. La España de las autonomías de la Constitución del 78 se ha radicalizado hacia una plurinacional y no parece que la nueva legislatura sea la más adecuada para su reforma. El Gobierno, con sus apoyos parlamentarios, tendrá que atender a la prioridad de la cuestión territorial y sacar tiempo y talento de la chistera para, a la vez, reducir el déficit público y asegurar las políticas sociales, esa especie de oximorón cuya fórmula, hasta ahora, nadie puede asegurar.

Lo de un hipotético pacto PSOE-Ciudadanos murió asfixiado por un cordón que Rivera se puso, él solito, al cuello. Y por la memoria de elefante de Sánchez que recordará, sin duda, lo que le costó obedecer al viejo aparato de su partido cuando le exigió unir su destino con el partido naranja. Por cierto, tengo la impresión de que Tezanos seguirá al frente del CIS. Él también ganó.

Cien días de vértigo

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La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia.

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

El 24 de mayo, la sentencia del caso Gürtel provocó un terremoto político: el 2 de junio, Pedro Sánchez era elegido presidente y Mariano Rajoy abandonaba la Moncloa; el 11, la Audiencia Nacional confirmaba, mediante condena, la financiación ilegal de las campañas del PP valenciano; el 21 de julio, Pablo Casado era elegido secretario general del Partido Popular, y salían de la primera línea, nada menos que Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal. Todo, con vacaciones veraniegas por medio, lo cual no ha sido obstáculo para una intensa labor de un gabinete ministerial autoproclamado feminista, sacado en pocos días de la manga del nuevo presidente, en un golpe de efecto aún no digerido por sus opositores. La retirada del dictador del mausoleo del Valle de los Caídos ha sido la más reciente maniobra de desmontaje de la etapa anterior, entre las cuales cabe citar la vuelta a una sanidad pública universal, la dotación económica para el pacto contra la violencia de género, la revisión de la subida de las pensiones, o el cambio radical en la política migratoria que, solo semanas antes se decía que eran impensables por imposibles. Alguien mentía entonces, es evidente. Eran impensables porque no entraban en los parámetros ideológicos de quienes tenían el gobierno y no solo no eran indeseables para la Unión Europea, sino más bien, todo lo contrario. La deuda país no se desbocó, Cataluña dejó de estar enstand by en la agenda presidencial y Puigdemont es la cola de lo que pudo ser un huracán que se llevase por delante a la España de las Autonomías. Se demostró, además, que se puede ser ministro y dimitir. En cartera, más viviendas sociales, supresión del voto rogado en el exterior, reducción del IVA, subida del IRPF para las rentas más altas, nueva ley de dependencia, derogación de la reforma laboral, entre otras que requieren negociación para obtener mayoría parlamentaria, pero que siguen en la agenda. Que se sepa, ni siquiera Ciudadanos querría ya una nueva convocatoria electoral antes de que se cumpla esta legislatura, y mucho menos el PP, sumido en su resurrección con innumerables casos de corrupción aún en los juzgados y su máximo líder incurso en el escándalo de moda: el currículo académico. Enfermedad que afecta también a su obligado compañero de viaje hacia la recuperación del poder, con situaciones que avergonzarían a cualquiera con un mínimo sentido del pudor. Un somero repaso a la hemeroteca nos traslada a otro país, porque en este, aquí y ahora, el principal problema parece radicar en el número de comillas de la tesis doctoral del presidente que estará pensando, a la cervantina manera, aquello de «ladran, luego cabalgamos». Algo importante ha pasado en los primeros cien días de gobierno que algunos titulares podrán opacar pero no destruir.

Ni siquiera Ciudadanos querría ya una nueva convocatoria electoral antes de que se cumpla esta legislatura

Rabo de nube

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La Voz de Galicia. Opinión. Habitación propia

MARÍA XOSÉ PORTEIRO 

En el congreso extraordinario del PP que viene de anunciar Mariano Rajoy es de esperar un debate profundo para entender lo ocurrido y reconducir la estrategia a seguir. Como admitir que no han sido víctimas de un atentado tramposo, sino de un recurso legitimado por la Constitución, tan válido en lógica democrática como el artículo 155, ambos inspirados en la legislación alemana que nutrió a los constituyentes. O reconocer que aún vendrán momentos difíciles porque la Justicia sigue su curso. O tener en cuenta que dentro de un año volverán a ser examinados por el pueblo y lo que ahora hagan y digan recogerá sus consecuencias entonces. O que no hay enemigo pequeño, como Pedro Sánchez ha confirmado, llegado como está el momento de jugar sus bazas: edad, preparación y olfato para aprovechar esta oportunidad, entre otras cosas porque en Europa no genera desconfianza -y además no necesita intérpretes-; ni le preocupan los recelos que suscita en el aparato más anquilosado del PSOE porque convierten en amigos a quienes pensaban que era una marioneta o un resentido; y que ya nadie osa discutir su lealtad a sus siglas, su respeto a la Constitución y la disposición para entender y afrontar los cambios que deben resolverse aquí y ahora, porque si siguen en un cajón no se los llevará el viento, sino que retornarán convertidos en ciclón.

Pero la gran noticia es su decisión de dar un paso al lado, reconociendo que no puede quejarse por falta de oportunidades. Lo ha sido todo en la política española y no merece que nadie sienta pena por ello, sino más bien admiración o, en todo caso, envidia. Está en un momento de la vida en que puede pisar el freno e, incluso, poner la intermitencia para dejar paso a otro conductor con mejor equipación y más potencia. Sobre todo porque en sus filas tiene alguna figura que reúne estas condiciones, capaz de pilotar el renacimiento porque supo criticar actuaciones pasadas que no debían justificarse; porque ganó las elecciones en su territorio y porque reúne la juventud y experiencia necesarias para tomar el relevo y, a la vez, inaugurar una nueva etapa de regeneración y liderazgo en la dura purga que se les avecina. Y no hace falta dar más pistas…

Pero si pudiera expresar solo un deseo, esperaría del Partido Popular -como cantaba Silvio Rodríguez-, un rabo de nube que nos trajera unas gotas de humildad, arrepentimiento y propósito de enmienda. De lo contrario, acabará en la irrelevancia. Y no creo que quieran dejarle todo el campo ideológico de la derecha a un Albert Rivera más verde, por inmaduro, que la capa de Peter Pan. Ellos verán, porque Pedro Sánchez acaba de inaugurar sus primeros días como presidente de un equipo ministerial que aspira a la pole position.

 https://youtu.be/n3oy_hTfVf4

El gobierno socialista que yo haría…

Ni idea de qué gobierno hará Pedro Sánchez , pero a mí me gustaría uno tal que así, y a ti?:
Josep Borrell, Exteriores; (Cataluña)
Carmen Calvo, Vicepresidenta  portavoz del gobierno; (Andalucía)
Miquel Iceta, Vicepresidente de Relaciones Institucionales; (Cataluña)
Margarita Robles, Justicia; (Madrid)
Patxi López, Interior y seguridad; (Euskadi)
Angeles Alvarez, Igualdad; (Madrid)
Manuel Escudero, Economía; (Madrid)
Zaida Cantero, Defensa; (Madrid)
María José Sánchez Rubio, Sanidad, servicios sociales; (Andalucía)
X. Fdez Leiceaga, Agricultura, pesca, med-ambiente; (Galicia)
Berta Ojea (independiente), Cultura; (Gal/Mad)
Miguel Lorente (independiente) Educación; (Andalucía)
Ignacio López Amor, Fomento; (Extremadura)
María Luisa Carcedo, Industria; (Asturias)
Pilar Pin, Migraciones; (Galicia)

Quedan carteras sin propuestas, pero, vaya, que esto es sólo la expresión de un sueño. Por ahora, es gratis. Jeje.
Suerte, en cualquier caso. Y acierto en la decisión!
Se abre un tiempo nuevo.