¡Ave, Caesar!

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2016/09/30/ave-caesar/0003_201609G30P19995.htm

La Voz de Galicia. Habitación propia. Opinión

María Xosé Porteiro

30/09/2016

¿Estamos ante una de las peores crisis políticas de la joven democracia española? Sí. ¿Cuándo algo va mal, puede ir a peor? También. ¿Cómo se le da la vuelta a un volante que se le ha quedado en las manos al conductor? De ninguna manera. Si hacemos la suma y luego hallamos la media, la resultante es una intrigante X. La incógnita, ya saben, tiene que ver con la increíble deriva que ha tomado la situación política, donde el PSOE ha pasado de ser protagonista principal a estrella absoluta en esta versión española de La guerra de los Rose. El cisma que ya se ha producido en el partido más antiguo de este país se parece mucho a esas rupturas donde se deja de lado toda racionalidad y cada parte se tira al cuello de la otra, cueste lo que cueste.

Estamos ante una situación muy peligrosa, agravada por la parálisis institucional y de gobernabilidad, y por la constatación por la ciudadanía de que la política ya no es la herramienta más eficaz en democracia. Cuarenta años después de la muerte del dictador llegamos al punto de no retorno,  atando lo que atado quiso dejar. Un enorme descrédito  supera toda posibilidad de vuelta atrás, con la corrupción in vigilando del partido en el Gobierno, que está «en funciones de», destrozando la credibilidad de las instituciones;  con la emergencia de una nueva política tan parecida a la vieja como dos gotas de agua… y con las dos Españas machadianas reflejadas en el partido que más se le parecía, hoy convertido en un barco a la deriva.

En el escándalo que vive el PSOE, en el pecado va la penitencia. El tiempo pondrá a cada uno en su lugar y solo hay que dejar que cada cual se retrate y deje la huella que se merece en la crónica de estos días de asaltos, crujidos y lamentos. Van a pasar muchas cosas, y muy pronto, pero las heridas pueden ser irrestañables. Quienes más van a perder son quienes construyeron un proyecto que ahora se empeñan en dinamitar, porque en esta guerra fratricida, todos pierden.

Al tiempo, los tres poderes que conforman el régimen democrático se cuecen en su propia crisis. El ejecutivo, inoperante y fuera del control del Parlamento: el legislativo, paralizado a la espera de que suceda algún milagro que rompa el hechizo, y el judicial, contaminado por intereses partidarios y ralentizado por su lenta y pesada maquinaria.

Pelotudos

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2016/09/17/pelotudos/0003_201609G17P20996.htm

La Voz de Galicia. Habitación propia. Opinión

María Xosé Porteiro

17/09/2016

En el español de Argentina, pelotudo es sinónimo de imbécil, pero suena más fuerte porque sitúa la imbecilidad en una parte del aparato genital masculino que se caracteriza por su parecido con ciertos alimentos o con cosas redondas que se utilizan para jugar. Me parece mucho más sutil de lo que a primera vista podría pensarse y me resulta muy útil en un día como hoy, a mediados del noveno mes de un año bisiesto, donde contamos los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas, actuales o pasadas, con una media aproximada al equivalente de una por semana. Treinta y una se cumplieron ayer, con el asesinato de Esplugas, y nada nos hace esperar que la cifra deje de dispararse en cualquier momento.

Es que hay que ser muy pelotudo para deshacer la vida de alguien a quien un día, tal vez, quisiste. Pero además, hay que ser muy-muy-pelotudo, para que te dé igual que presencie el asesinato una hija de cuatro años. Y recontrapelotudo será también quien lo haga aún sabiendo que irá a la cárcel. Una buena amiga, abogada, intentó explicármelo: «Les da igual el castigo, lo hacen como una reivindicación ante sí mismos, ante su entorno y creo que, incluso, para dar ejemplo». Estaba asqueada porque le llegan este tipo de clientes y, en su buena fe, intenta hacerles entender no solo las consecuencias, sino también las causas de su comportamiento. «Lo hacen por sus pelotas», concluyó. Y ahí quedó la cosa.

Por la misma razón, las personas que nos gobiernan, estén en pleno ejercicio, o en funciones, miran para otro lado cada vez que una mujer es víctima de esa banda terrorista de machotes casi impune e invencible, que se ha colado en nuestra sociedad, y en la calle es frecuente que te crujan los oídos cuando oyes decir: «Son cosas de la vida? Siempre ocurrió pero se hablaba menos de ello… Es que ahora las mujeres no aguantan nada… Algo habrá hecho».

Pues algo hemos hecho, es verdad, intentando sobreponernos a las cadenas del patriarcado, luchando contra criminales que pueden dormir en la misma cama o contra un entorno que, conociendo el peligro y el sufrimiento, los consiente. Porque cada vez somos más quienes no lo toleramos. El terrorismo es una cosa muy seria y no estamos para pelotudeces.