Mi visión sobre la visita del Papa Francisco a América Latina en julio de 2015

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Francisco: gira papal para reavivar la fe. Reflexión sobre el Papa el Latinoamérica

María Xosé Porteiro | 7/15/2015, 12:35 p.m.

La visita del Papa a Ecuador, Bolivia y Paraguay para “reavivar la fe” de los católicos, adquiere un especial relieve porque supone apoyar a una Iglesia latinoamericana, lastrada por las restricciones doctrinales de papados anteriores. Parece llegado el momento de recuperar la esencia de la Teología de la Liberación, resucitada, cual Ave Fénix, por un Papa que ya en su visita a Brasil mostró indicios de un sesgo pontifical totalmente renovado. Este viaje se produce en un momento de caliente actualidad para la figura de Jorge Bergoglio, el cardenal argentino que llegó al papado para colocar a la Iglesia en el siglo XXI.

Algunos medios le llaman el Papa del nuevo mundo, reflejando certeramente su procedencia aunque, probablemente, lo que en realidad pretenda y ansíe es ser el Papa del mundo nuevo, con una iglesia renovada y preparada para afrontar el cambio de ciclo que vive la Humanidad. No estamos ante una elección casual. Según el Latinobarómetro, en menos de dos décadas en 18 países latinoamericanos, los católicos pasaron de ser el 80% al 67% de la población. La diferencia se fue a favor de los evangélicos.

Para situar a este Papa reformador, humanista, anticapitalista y ecologista, que se inspiró en Francisco de Asís para escoger su nombre, vemos como a sólo dos años de su llegada al Vaticano ha conseguido concentrar en su figura, y sobre todo en sus hechos, una extraordinaria atención. A nadie deja indiferente. Acabamos de conocer su Encíclica Laudato si’, sobre la cual el articulista español Ramón Rouco decía en El Digital de Tenerife que “pone de relieve el rotundo cambio que ha supuesto que el cardenal Bergoglio sea el Pedro del siglo XXI.

Los sectores más conservadores están muy preocupados por el contenido netamente ecologista de la mencionada encíclica. No existe vuelo papal sin declaraciones rompedoras, llenos de un sentido crítico y ético, impropio de la anquilosada Iglesia Católica”. La frescura y renovación de sus mensajes es el mayor estímulo para generar un interés generalizado hacia las nuevas ideas que salen de esa factoría vaticana que es el cerebro y el equipo de colaboradores del nuevo Papa. Recientemente supimos de su trascendental intervención en el nuevo escenario de normalización de relaciones entre EE.UU. y Cuba, antes de la última Cumbre de las Américas. Aquí vemos al estadista que sobresale por su enorme influencia y capacidad de concordia para unas relaciones internacionales necesitadas de sensatez y generosidad.

No estamos ante la primera ocasión en que su mano se percibe, con la discreción precisa, ayudando a resolver desencuentros, pero en este caso concreto —como en su firme interés en la finalización del conflicto entre Israel y Palestina— afronta la tarea hercúlea de ayudar a derribar muros inabordables, con la fuerza de sus convicciones, fe en la propia capacidad y una buena voluntad que se muestra siempre inquebrantable.

Sabe que es muy complicado modificar realidades sin la capacidad de variar voluntades.

Nada puede ser igual para la Iglesia a partir de esta nueva etapa. Francisco lo ha comprendido como nadie y a ese mundo nuevo donde las relaciones humanas tienen nuevos medios para socializarse, se dirige con todos los recursos a su alcance, tanto desde el balcón de la Plaza de San Pedro, la cabina de los aviones en los que realiza sus viajes oficiales acompañado por periodistas o las redes sociales. El manejo de los medios, particularmente con el uso incansable que hace de su palabra escrita en exhortaciones y encíclicas, y continuando con el ir y venir de confirmaciones y desmentidos con mensajes atribuidos a él que incendian las redes e incluso a medios más convencionales, es inteligente y moderno. La elección de los mensajes es cualquier cosa menos arbitraria. Pero Francisco no renuncia al contacto directo. En esta visita a América Latina hay millones de personas asistiendo a las misas que celebra en Ecuador, Bolivia y Paraguay, muchas de ellas al aire libre. Sólo en Ecuador le han recibido más de un millón de personas y tendrá el caluroso recibimiento del presidente Correa que se confiesa católico. La visita a Bolivia es histórica, no sólo en el aspecto religioso, pues algunos medios próximos al gobierno de Morales confían en su intercesión ante Chile para buscar una salida al mar reivindicada históricamente. Por último, Paraguay, país hacia el que ya demostró una especial sensibilidad en Argentina, preocupado por la situación de la numerosa y empobrecida emigración que busca una salida vital en la nación del cono sur.

Pensando en Juan Pablo II, sus gestos colmaban los medios de noticias aunque su mensaje no tuvo la ambición de modificar el rumbo de la Iglesia e incluso recuperó formas y maneras de épocas que se creían superadas. Aunque no dinamizó a la Iglesia católica, supo situarla en los medios y su presencia se hizo normal en los noticieros de todos los países, pero sin propiciar el debate de contenidos ni desde el propósito de despertar conciencias. Fue un regreso a la ortodoxia, no a la heterodoxia.

Francisco también tiene continente. Pero, sobre todo, tiene contenido. Es su gran catequesis. No reza sobre los Salmos en sus discursos. Por el contrario, realiza constantes alusiones a temas actuales y candentes. Ya no es tiempo de sermones sino de transmitir emociones. Llama a la dignidad del ser humano, a la humildad de la Iglesia, a reconstruir puentes entre diferentes y aunar voluntades en pro de una justicia social que restituya a los descartados, a favor de una equidad que sitúe a la ética como pasaporte a ese mundo nuevo.

Si Juan Pablo II será recordado por haber sido el símbolo de la desaparición del Telón de Acero y el desmantelamiento del comunismo al ser el primer Papa procedente de un país de la órbita soviética, posiblemente Francisco pase a la posteridad como el Papa que luchó contra los males de un capitalismo convertido en el gran Becerro de Oro ante el que se encuentra postrada la Humanidad. Será el Papa que intentó acoger en la Iglesia a esa mayoritaria parte de seres humanos proscritos por unos prejuicios que sólo favorecieron el languidecimiento de la comunidad católica.

Quizás sea recordado como el Papa que defendió a ultranza los derechos humanos.

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Porteiro es escritora y periodista.

maria.xose.porteiro@gmail.com

https://mxporteiro.wordpress.com

Also of interest
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Mundiario

Francisco, al rescate de su Iglesia ante el avance de otras opciones religiosas

Por el 05 de julio de 2015 en ·

María Xosé Porteiro

Periodista, escritora y política. Escribe en MUNDIARIO.

Papa Francisco.

Papa Francisco.

El Papa recupera la esencia de la Teología de la Liberación, como apuntó en su anterior visita a Brasil donde  mostró indicios de un sesgo pontifical renovado.

La visita del Papa a Ecuador, Bolivia y Paraguay entre el 6 y el 12 de julio, para “reavivar la fe” de los católicos, adquiere un especial relieve porque supone apoyar a una Iglesia latinoamericana, lastrada por las restricciones doctrinales de papados anteriores. Parece llegado el momento de recuperar la esencia de la Teología de la Liberación, resucitada,  cual Ave Fénix, por un Papa que ya en su visita a Brasil  mostró indicios de un sesgo pontifical totalmente renovado.

Para situar a este Papa reformador, humanista y ecologista, que se inspiró en Francisco de Asís para escoger su nombre, vemos como a sólo dos años de su llegada al Vaticano ha conseguido concentrar en su figura -y sobre todo en sus hechos- una extraordinaria atención. A nadie deja indiferente. Acabamos de conocer su Encíclica Laudato si’, sobre la cual el articulista español Ramón Rouco decía en El Digital de Tenerife que “pone de relieve el rotundo cambio que ha supuesto que el cardenal Bergoglio sea el Pedro del siglo XXI. Los sectores más conservadores están muy preocupados por el contenido netamente ecologista de la mencionada encíclica. No existe vuelo papal sin declaraciones rompedoras, llenos de un sentido crítico  y ético, impropio de la anquilosada Iglesia Católica.

Un Papa del Nuevo Mundo empeñado en crear un Mundo Nuevo

Este viaje se produce en un momento de caliente actualidad para la figura de Jorge Bergoglio, el cardenal argentino que llegó al papado para colocar a la Iglesia en el siglo XXI. Algunos medios le llaman el Papa del nuevo mundo, reflejando certeramente su procedencia aunque, probablemente,  lo que en realidad pretenda y ansíe es ser el Papa del mundo nuevo, con una iglesia renovada y preparada para afrontar el cambio de ciclo que vive la Humanidad. No estamos ante una elección casual. Según el Latinobarómetro, en menos de dos décadas en 18 países latinoamericanos, los católicos pasaron de ser el 80% al 67% de la población. La diferencia favorece a los evangélicos que también vinieron a Europa, especialmente a España, de la mano de los numerosos emigrantes que llegaron a este país entre 2000 y 2007.

Hay dos líneas en el proceder de Francisco que singularizan su etapa al actuar conjuntamente, y, a la vez, por separado. Una, es su capacidad para entender al mundo y sus complejidades desde el conocimiento intelectual y su adaptación a lo ecuménico. Comprende la globalización en toda su diversidad, en su ser heterogénea, complementaria, compleja, novedosa… La otra es su condición de persona nacida del encuentro entre el viejo y el nuevo mundo: América. Como latinoamericano aporta el conocimiento de una realidad que ha significado el encuentro-fusión del ayer y el futuro. El mundo estaba incompleto sin América y su descubrimiento e incorporación al conjunto de sociedades y la evolución civilizatoria ha sido, probablemente, el suceso más importante acaecido en la Historia de la Humanidad hasta ahora.

Francisco, un estadista empeñado en resolver conflictos enquistados

Esta mirada global lleva aparejados empatía y sentimiento hacia y desde el Hemisferio Sur, habitualmente olvidado, e ilumina a un inmenso territorio donde todo parece posible pero aún falta tanto por hacer. Recientemente supimos de su intervención en la  normalización de relaciones entre EEUU y Cuba, seguramente uno de los acontecimientos políticos, sociales y económicos que pasarán a la Historia de este primer cuarto de siglo. Aquí vemos al estadista que sobresale por su enorme influencia y capacidad de concordia para unas relaciones internacionales necesitadas de sensatez y generosidad. No estamos ante la primera ocasión en que su mano se percibe, con la discreción precisa, ayudando a resolver desencuentros, pero en este caso concreto –como en su firme interés en la finalización del conflicto entre Israel y Palestina- afronta la tarea hercúlea de ayudar a derribar muros inabordables, con la fuerza de sus convicciones y voluntad inquebrantable. Sabe que es muy complicado modificar realidades sin la capacidad de variar voluntades.

Presidentes de Cuba, Bolivia y Ecuador
Los presidentes Castro, Morales y Correa.

En esta visita a América Latina, Francisco no renuncia al contacto directo. Sabe que habrá millones de personas que asistirán a las misas que se celebrarán en Ecuador, Bolivia y Paraguay, muchas de ellas al aire libre. Sólo en Ecuador le recibirán más de un millón de personas y tendrá el caluroso recibimiento del presidente Correa que se confiesa católico. Para Bolivia se anuncia una visita histórica, no sólo en el aspecto religioso, pues algunos medios próximos al gobierno de Morales confían en su intercesión para buscar una salida al mar reivindicado históricamente. Por último, visitará Paraguay, hacia el que ya demostró una especial sensibilidad en Argentina, preocupado por la situación de la numerosa y empobrecida emigración que busca una salida vital en la gran nación del cono sur.

Francisco tiene continente. Pero, sobre todo, tiene contenido. Es su gran catequesis. No reza sobre los Salmos en sus discursos. Por el contrario, realiza constantes alusiones a temas actuales y candentes. Ya no es tiempo de sermones sino de transmitir emociones, probablemente lo que hará el Papa en este viaje: un llamamiento a la dignidad del ser humano, a la humildad de la Iglesia, a reconstruir puentes entre diferentes y a aunar voluntades en pro de una justicia social que restituya a los descartados, a favor de una equidad que sitúe a la ética como pasaporte a ese mundo nuevo.

Quizás sea recordado como el Papa que defendió a ultranza los derechos humanos.

https://youtu.be/lAoT2ktM2H0

La Voz de Galicia

El Papa del Nuevo Mundo que quiere construir un Mundo Nuevo

http://www.mundiario.com/articulo/a-fondo/francisco-rescate-iglesia-avance-otras-opciones-religiosas/20150705173620031454.html

Francisco, al rescate de su Iglesia ante el avance de otras opciones religiosas

El Papa recupera la esencia de la Teología de la Liberación, como apuntó en su anterior visita a Brasil donde  mostró indicios de un sesgo pontifical renovado.

La visita del Papa a Ecuador, Bolivia y Paraguay entre el 6 y el 12 de julio, para “reavivar la fe” de los católicos, adquiere un especial relieve porque supone apoyar a una Iglesia latinoamericana, lastrada por las restricciones doctrinales de papados anteriores. Parece llegado el momento de recuperar la esencia de la Teología de la Liberación, resucitada,  cual Ave Fénix, por un Papa que ya en su visita a Brasil  mostró indicios de un sesgo pontifical totalmente renovado.

Para situar a este Papa reformador, humanista y ecologista, que se inspiró en Francisco de Asís para escoger su nombre, vemos como a sólo dos años de su llegada al Vaticano ha conseguido concentrar en su figura -y sobre todo en sus hechos- una extraordinaria atención. A nadie deja indiferente. Acabamos de conocer su Encíclica Laudato si’, sobre la cual el articulista español Ramón Rouco decía en El Digital de Tenerife que “pone de relieve el rotundo cambio que ha supuesto que el cardenal Bergoglio sea el Pedro del siglo XXI. Los sectores más conservadores están muy preocupados por el contenido netamente ecologista de la mencionada encíclica. No existe vuelo papal sin declaraciones rompedoras, llenos de un sentido crítico  y ético, impropio de la anquilosada Iglesia Católica”.

Un Papa del Nuevo Mundo empeñado en crear un Mundo Nuevo

Este viaje se produce en un momento de caliente actualidad para la figura de Jorge Bergoglio, el cardenal argentino que llegó al papado para colocar a la Iglesia en el siglo XXI. Algunos medios le llaman el Papa del nuevo mundo, reflejando certeramente su procedencia aunque, probablemente,  lo que en realidad pretenda y ansíe es ser el Papa del mundo nuevo, con una iglesia renovada y preparada para afrontar el cambio de ciclo que vive la Humanidad. No estamos ante una elección casual. Según el Latinobarómetro, en menos de dos décadas en 18 países latinoamericanos, los católicos pasaron de ser el 80% al 67% de la población. La diferencia favorece a los evangélicos que también vinieron a Europa, especialmente a España, de la mano de los numerosos emigrantes que llegaron a este país entre 2000 y 2007.

Hay dos líneas en el proceder de Francisco que singularizan su etapa al actuar conjuntamente, y, a la vez, por separado. Una, es su capacidad para entender al mundo y sus complejidades desde el conocimiento intelectual y su adaptación a lo ecuménico. Comprende la globalización en toda su diversidad, en su ser heterogénea, complementaria, compleja, novedosa… La otra es su condición de persona nacida del encuentro entre el viejo y el nuevo mundo: América. Como latinoamericano aporta el conocimiento de una realidad que ha significado el encuentro-fusión del ayer y el futuro. El mundo estaba incompleto sin América y su descubrimiento e incorporación al conjunto de sociedades y la evolución civilizatoria ha sido, probablemente, el suceso más importante acaecido en la Historia de la Humanidad hasta ahora.

Francisco, un estadista empeñado en resolver conflictos enquistados

Esta mirada global lleva aparejados empatía y sentimiento hacia y desde el Hemisferio Sur, habitualmente olvidado, e ilumina a un inmenso territorio donde todo parece posible pero aún falta tanto por hacer. Recientemente supimos de su intervención en la  normalización de relaciones entre EEUU y Cuba, seguramente uno de los acontecimientos políticos, sociales y económicos que pasarán a la Historia de este primer cuarto de siglo. Aquí vemos al estadista que sobresale por su enorme influencia y capacidad de concordia para unas relaciones internacionales necesitadas de sensatez y generosidad. No estamos ante la primera ocasión en que su mano se percibe, con la discreción precisa, ayudando a resolver desencuentros, pero en este caso concreto –como en su firme interés en la finalización del conflicto entre Israel y Palestina- afronta la tarea hercúlea de ayudar a derribar muros inabordables, con la fuerza de sus convicciones y voluntad inquebrantable. Sabe que es muy complicado modificar realidades sin la capacidad de variar voluntades.

Presidentes de Cuba, Bolivia y Ecuador
Los presidentes Castro, Morales y Correa.

En esta visita a América Latina, Francisco no renuncia al contacto directo. Sabe que habrá millones de personas que asistirán a las misas que se celebrarán en Ecuador, Bolivia y Paraguay, muchas de ellas al aire libre. Sólo en Ecuador le recibirán más de un millón de personas y tendrá el caluroso recibimiento del presidente Correa que se confiesa católico. Para Bolivia se anuncia una visita histórica, no sólo en el aspecto religioso, pues algunos medios próximos al gobierno de Morales confían en su intercesión para buscar una salida al mar reivindicado históricamente. Por último, visitará Paraguay, hacia el que ya demostró una especial sensibilidad en Argentina, preocupado por la situación de la numerosa y empobrecida emigración que busca una salida vital en la gran nación del cono sur.

Francisco tiene continente. Pero, sobre todo, tiene contenido. Es su gran catequesis. No reza sobre los Salmos en sus discursos. Por el contrario, realiza constantes alusiones a temas actuales y candentes. Ya no es tiempo de sermones sino de transmitir emociones, probablemente lo que hará el Papa en este viaje: un llamamiento a la dignidad del ser humano, a la humildad de la Iglesia, a reconstruir puentes entre diferentes y a aunar voluntades en pro de una justicia social que restituya a los descartados, a favor de una equidad que sitúe a la ética como pasaporte a ese mundo nuevo.

Quizás sea recordado como el Papa que defendió a ultranza los derechos humanos.

De Sur a Sur. La ley mordaza atenta contra derechos fundamentales. El Digital de Tenerife

El padrinohttp://www.eldigitaldetenerife.com/blog/2015/07/04/de-sur-a-sur-la-ley-mordaza-atenta-contra-derechos-fundamentales-de-la-ciudadania-por-la-ley-mordaza-atenta-contra-derechos-fundamentales-de-la-ciudadania-maria-xose-porteiro/

DE SUR A SUR. La ley mordaza atenta contra derechos fundamentales de la ciudadanía, por María Xosé Porteiro

María Xosé Porteiro-Opinión 2015Nuestro pueblo, nuestro país, tiene muchos mártires en su historia reciente que se dejaron la vida en el intento de dejarnos un lugar digno donde vivir, en un territorio físico e ideológico, libre de totalitarismo. Vivimos un golpe de Estado encubierto hacia un régimen totalitario en una etapa de restricciones que solo encuentra precedentes tras el acoso y derribo de la Segunda República.

La eliminación y sustitución de la sociedad civil por el Estado es la definición de totalitarismo como forma de gobierno. Nazismo y Fascismo fueron regímenes totalitaristas. Para que un gobierno pueda sustentarse durante el tiempo necesario, por encima de avatares electorales, es preciso el control de los medios de comunicación y el dominio sobre los instrumentos represores del Estado: policía, servicios secretos, militares, poder financiero…

En el Estado totalitario la división de poderes -ejecutivo, legislativo, judicial- está enmascarada, cual obscena simulación, donde el ejecutivo, controla a los otros dos en lugar de coexistir en equilibrio y complementariedad. Un régimen totalitario se caracteriza por liderazgos vacíos de ética, sometidos a poderes ocultos que consiguen partidarios y llegan al poder para modificar las estructuras del Estado hasta convertirlo en un mero medio para sus fines. Su objetivo es someter a la voluntad popular cercenando el ejercicio pleno de su soberanía para subordinarla al poder bajo la amenaza de un inevitable Apocalipsis.

La libertad, en el Estado totalitario, es tan sólo una figuración de sombras chinescas, una apariencia de…, un espejismo, porque no se tienen en cuenta los derechos humanos y se utilizan las leyes como parapeto para intereses espúrios. Nada impide que se cumpla la voluntad de los dirigentes una vez que han conseguido hacerse con el poder -aparentemente legítimo- del nuevo régimen, pero, en realidad, consiste en el secuestro de las instituciones que -a modo de trampantojo- devienen en una sofisticada y perversa coartada.

¿Se les parece esto que acaban de leer a la gobernanza –o mejor expresado, a su falta- que se ha aposentado en las administraciones central, autonómica y local en esta España oscura que se arrodilla ante el espectral poder financiero que nos maneja desde las sombras? Me temo que estamos asistiendo, desde la parálisis y la perplejidad, al colofón de un golpe de estado, formalmente democrático pero de facto totalitario, que comenzó un 20 de noviembre de 2011 y que no ha hecho si no recortar derechos y libertades fundamentales, en un permanente derribo de los mandatos constitucionales y de nuestra carta de ciudadanía que cada vez está más descolorida y descafeínada. Vivimos una etapa de restricciones que sólo encuentra precedentes tras el acoso y derribo de la segunda República, con la diferencia de que en aquel momento se hizo tras una guerra civil declarada abiertamente y con armas de fuego en lugar de decretos ley para instaurar una dictadura que reprimió y represalió la libertad de nuestro pueblo de forma incompatible con cualquier democracia legítimamente constituida.

Un proyecto como la llamada Ley mordaza es un buen ejemplo de este retorno con retroceso hasta la noche de los tiempos, ya aprobada en primera instancia en el Congreso de los Diputados, donde radica el segundo de los poderes democráticos: el legislativo, dominado por la mayoría absolutísima, perdón, absolutista, del Partido Popular que sustenta al gobierno con el orfeón de medios afectos y de otros gobiernos y cámaras autonómicas donde campan a sus anchas sin una oposición capaz de identificar la gravedad de lo que está sucediendo.

En paralelo, la inutilidad absoluta del tercer pilar, el judicial, está plenamente conseguida, en una sumisión hace tiempo alcanzada al interés único, totalitario, de un gobierno sin más hoja de ruta que convertir a España en un Estado fallido. En una democracia aparente. En el patio de recreo de los auténticamente poderosos que juegan a la ruleta rusa con el pueblo español, indefenso ante esta forma de gobernar donde las garantías y los derechos han desaparecido del mapa al tiempo que la pobreza, la exclusión y la desesperación crecieron de modo exponencial y casi paroxístico en menos de cuatro años.

ley mordaza

Sólo habrá una oportunidad para expulsar a este poder que avanza implacable destruyendo todo a su paso que llegará con las próximas convocatorias electorales. Pero, atención, si eso fallase y con artimañas se perpetuase esta forma de malgobierno, a ese pueblo que lo haría posible con sus votos o con su inasistencia a las urnas, sólo le va a quedar la alternativa de una respuesta ciudadana en toda regla y a eso se le llama hacer un cambio radical que en otros tiempos habría sido denominada revolución. Estamos hablando de algo muy serio. De la necesidad de re-legitimar la voluntad del pueblo soberano para que vuelva a ser dueño del destino de su patria. Lamentablemente, si las cosas no se reconducen por las vías convencionales, no deberá extrañarnos que se busquen otras para vencer a este golpe de Estado encubierto. Porque nuestro pueblo, nuestro país, tiene muchos mártires en su historia reciente que se dejaron la vida en el intento de dejarnos un lugar digno donde vivir, en un territorio físico e ideológico, libre de totalitarismo.

Octavio Paz dijo algo que hoy tiene más vigencia que nunca en una España en retroceso: “Sin libertad la democracia es despostismo. La democracia sin libertad es una ilusión”.

*Periodista. Escritora.

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